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Conmociones cerebrales

¿Qué es una conmoción cerebral?

Una conmoción cerebral es un tipo de lesión traumática causada por un golpe o sacudida en la cabeza que altera el funcionamiento normal del cerebro. Puede provocar síntomas físicos, cognitivos y emocionales, como dolor de cabeza, mareos, confusión, náuseas, pérdida de memoria y dificultad para concentrarse y hablar con claridad. Otros efectos a largo plazo son problemas de equilibrio y coordinación, depresión, trastornos del sueño y cambios de personalidad.

Tipos de conmociones cerebrales

Los médicos suelen clasificar las conmociones cerebrales en tres tipos según los síntomas asociados. Estas categorías se sustentan en un sistema de calificación basado en la Escala de Coma de Glasgow (GCS, por sus siglas en inglés), que evalúa la apertura ocular y las respuestas verbal y motora. Un paciente completamente despierto y con capacidad de respuesta recibirá una puntuación de 15 en la GCS, mientras que un paciente con muerte cerebral recibirá una puntuación de 3. Las conmociones cerebrales se agrupan en tres categorías:

  1. Conmoción cerebral leve: puntuación de 13 a 15 en la GCS, sin pérdida de conciencia
  2. Conmoción cerebral moderada: puntuación de 9 a 12 en la GCS, con pérdida de conciencia durante menos de 15 minutos, si es que ocurre.
  3. Conmoción cerebral grave: puntuación de 3 a 8 en la GCS, con pérdida de conciencia durante 15 minutos o más

Algunos médicos prefieren clasificar las conmociones cerebrales según los síntomas. Las seis categorías basadas en los síntomas son:

  1. Somática (física): los síntomas son náuseas o vómitos, dolor y pérdida del conocimiento después del traumatismo craneal.
  2. Cognitiva: los síntomas son pérdida de la memoria temporal o permanente, dificultad para realizar varias tareas a la vez, inhibición de la capacidad de concentración, convulsiones, irritabilidad inusual, dificultad para retener información nueva y patrones de habla arrastrada.
  3. Afectiva (emocional): los síntomas implican el desarrollo de ansiedad o fobias nuevas, cambios de personalidad y cambios de humor inusuales.
  4. Relacionada con el sueño: los síntomas son insomnio, mala calidad del sueño y mayor sensibilidad a los sonidos y las luces.
  5. Vestibular: los síntomas son mareos inusuales, vértigo, alteración de la coordinación y movimientos oculares anómalos.
  6. Ocular (relacionada con la visión): los síntomas son incapacidad para trabajar en pantallas debido a una menor sensibilidad a los colores o a la luz, dificultad para leer pasajes largos de un texto, mala visión nocturna, percepción de profundidad deteriorada, visión borrosa y ver estrellas o destellos de luz.

Causas de una conmoción cerebral

La causa más común de una conmoción cerebral es un golpe directo en la cabeza o el cuerpo que produce fuerzas de aceleración o desaceleración rápidas en el cerebro. Las actividades que pueden causar conmociones cerebrales son las caídas, las colisiones automovilísticas y las lesiones deportivas.

Cómo prevenir una conmoción cerebral

Para prevenir una conmoción cerebral, use el equipo de protección adecuado cuando practique deportes de contacto o cualquier actividad de contacto físico. También es recomendable reducir los factores de riesgo de caídas, por ejemplo, eliminar los objetos que puedan causar tropiezos en el hogar y usar calzado adecuado. Las caídas pueden ocurrir en cualquier lugar y son la principal causa de conmociones cerebrales en niños. Los padres desempeñan un papel crucial en la prevención de caídas mediante el uso de protectores o topes para ventanas, barreras para escaleras y pasamanos. La supervisión es esencial ante posibles riesgos de caídas, ya sea en casa, en la escuela o en la comunidad.

A continuación se presentan algunos sugerencias de seguridad probadas para padres que pueden ayudar a prevenir conmociones cerebrales:

  • Asegurarse de que su hijo o hija siempre use el tipo de casco adecuado para cada actividad y que le quede bien ajustado. Los cascos ayudan a reducir el riesgo de lesión cerebral grave o fractura de cráneo durante actividades como el ciclismo, la patineta, el esquí, el snowboard, el monopatín o los deportes de alto contacto como el fútbol americano. Reemplace los cascos dañados y tenga cuidado con los productos que exageran los beneficios para la prevención de lesiones, como aquellos que afirman prevenir todas las conmociones cerebrales.
  • Asegurarse de que su hijo o hija esté siempre correctamente sujetado en una silla de auto, silla elevadora o con el cinturón de seguridad, según sea apropiado para su edad y tamaño. Evite utilizar una silla de auto que presente signos de daño, haya sido retirada del mercado o esté vencida, haya estado involucrada en un accidente o carezca de información esencial, como la fecha de vencimiento, el número de modelo o las instrucciones.
  • Hacer que su hijo o hija utilice áreas de juego con bases suaves, como mantillo o arena, y no césped o tierra.
  • Alzar la voz y dar un buen ejemplo. Sus acciones pueden crear una cultura deportiva segura y reducir el riesgo de que un atleta sufra una conmoción cerebral o una lesión grave.

Las siguientes son pautas para programas deportivos que ayudan a evitar que jugadores de todas las edades sufran conmociones y otras lesiones cerebrales:

  • Educar a los entrenadores, árbitros, padres y deportistas sobre las políticas de conmoción cerebral y sobre las estrategias para reducir los impactos en la cabeza y las conmociones cerebrales
  • Hacer cumplir las reglas del deporte para garantizar el juego limpio, la seguridad y el espíritu deportivo
  • Asegurarse de que los deportistas eviten acciones peligrosas, como golpear a otro en la cabeza o usar su cabeza para placar o golpear a un jugador.
  • Ampliar las oportunidades para que los jóvenes de todas las comunidades participen en programas de fútbol de bajo costo y sin contacto, como el fútbol bandera y el fútbol de toque.
  • Limitar la cantidad de prácticas con contacto físico en los deportes de contacto y de colisión

Para personas mayores:

  • Utilizar el cinturón de seguridad al conducir o viajar en auto
  • Mejorar la iluminación y quitar las alfombras, el desorden y los objetos que puedan causar tropiezos, especialmente en los pasillos.
  • Utilizar alfombrillas antideslizantes y colocar barras de apoyo junto al inodoro, la bañera o la ducha
  • Instalar pasamanos en las escaleras.
  • Mejorar el equilibrio y la fuerza con actividad física regular

Signos y síntomas de una conmoción cerebral

Los síntomas de una conmoción cerebral pueden variar de leves a graves y pueden empeorar con el tiempo si no se tratan adecuadamente. Los síntomas comunes son dolor de cabeza, mareos, confusión, pérdida de memoria, sensibilidad a la luz o al ruido, náuseas y vómitos. Otros síntomas físicos pueden ser visión borrosa, zumbido en los oídos, dificultad para hablar y problemas de equilibrio. Los síntomas cognitivos son dificultad para concentrarse, lentitud en el tiempo de reacción o para recordar información nueva. Los síntomas emocionales pueden ser agitación, irritabilidad o depresión.

Muchas personas con conmociones cerebrales pueden notar problemas visuales y de equilibrio que a veces dificultan la lectura, la escritura y el uso de dispositivos electrónicos.

Diagnóstico de una conmoción cerebral

Los profesionales de la salud realizarán un reconocimiento físico completo para diagnosticar una conmoción cerebral y revisarán el historial médico y los síntomas actuales. También puede hacerse un examen neurológico para evaluar la visión, la audición, el equilibrio y la coordinación.

La mayoría de las personas con sospecha de conmoción cerebral no necesitan realizarse numerosas pruebas. Sin embargo, quienes tienen conmociones cerebrales más graves pueden presentar hemorragia u otros daños cerebrales y podrían necesitar pruebas de diagnóstico por imágenes, como una resonancia magnética (RM) o una tomografía computarizada (TC), para evaluar daños adicionales. Un análisis de sangre recientemente aprobado ayuda a los médicos a identificar a los adultos que necesitan pruebas de diagnóstico por imágenes. Los investigadores están estudiando si estos análisis de sangre pueden diagnosticar las conmociones cerebrales de forma más rápida y eficaz.

Tratamiento de una conmoción cerebral

Las personas con una conmoción cerebral necesitan atención médica de seguimiento. Sin embargo, un estudio reciente demostró que menos de la mitad de las personas diagnosticadas con conmoción cerebral en la sala de emergencias reciben el tratamiento prolongado necesario. Esta falta de seguimiento puede impedir que las personas mantengan su calidad de vida.

Medicamento
Aún no existen medicamentos para tratar las conmociones cerebrales, pero sí para tratar los efectos secundarios, por ejemplo, medicamentos para aliviar los dolores de cabeza, la depresión y los problemas de sueño.

Descanso
Tras una conmoción cerebral, el cerebro necesita descansar. Las investigaciones han demostrado que tanto niños como adultos se benefician de reducir su actividad mental y física durante un breve periodo; asimismo, deben retomarlas gradualmente. Quienes han tenido una lesión en la cabeza podrían llegar a tardar hasta un mes en recuperarse. Para favorecer la recuperación, se les anima a realizar actividad física ligera y a usar el cerebro de forma que no empeoren los síntomas de la conmoción cerebral.

Rehabilitación
Los programas de rehabilitación física también pueden ayudar a quienes presentan síntomas más prolongados. Consulte con su doctor sobre cómo retomar sus actividades habituales tras una conmoción cerebral. Si los síntomas persisten, consulte si podría beneficiarse de la fisioterapia.

Vivir con una conmoción cerebral

La mayoría de las personas se recuperan completamente después de una conmoción cerebral, pero puede llevar algún tiempo. Además del descanso, es posible que deba limitar las actividades físicas o las que requieren mucha concentración, como estudiar, usar la computadora o jugar videojuegos. Estas actividades pueden provocar la reaparición o el empeoramiento de los síntomas de la conmoción cerebral (como dolor de cabeza o cansancio). Puede retomar sus actividades normales poco a poco, según las recomendaciones de su equipo de atención médica.