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Neurooftalmología y afecciones neurológicas

Neurooftalmología y afecciones neurológicas

La neurooftalmología estudia cómo interactúan el cerebro, los nervios y los ojos, y cómo las afecciones neurológicas pueden afectar la visión, los movimientos oculares y el procesamiento visual. Afecciones como la esclerosis múltiple (EM), la neuropatía óptica, la hipertensión intracraneal idiopática, los tumores cerebrales, los aneurismas y las parálisis de los nervios craneales pueden producir síntomas visuales complejos que no siempre se explican por un problema ocular típico.

El glaucoma es la neuropatía óptica más común: un grupo de enfermedades progresivas en las que el nervio óptico, el conducto que conecta el ojo con el cerebro, se daña gradualmente, lo que provoca una pérdida irreversible de la visión si no se trata. Dado que el glaucoma suele ser indoloro y asintomático en sus primeras etapas, a menudo no se detecta hasta que ya se ha producido un daño nervioso significativo, por lo que la detección precoz mediante exámenes oculares rutinarios es fundamental.

Los pacientes pueden ser derivados al servicio de Neurooftalmología de Montefiore Einstein por síntomas como visión borrosa o tenue, pérdida parcial del campo visual, visión doble, movimientos oculares anormales, párpados caídos o episodios de pérdida periódica de la visión. Algunos experimentan dolores de cabeza, zumbido en los oídos (tinnitus) o alteraciones del equilibrio y la coordinación, además de sus síntomas visuales. La esclerosis múltiple y otras causas de neuropatía óptica pueden provocar cambios repentinos o dolorosos en la visión, mientras que la hipertensión intracraneal idiopática suele manifestarse con dolores de cabeza y breves "apagones" visuales relacionados con el aumento de la presión intracraneal. Los tumores cerebrales, los aneurismas y las parálisis de los nervios craneales pueden causar visión doble, desalineación de los ojos o cambios en el tamaño y la respuesta pupilar.

El tratamiento para cada una de estas afecciones se personaliza según el diagnóstico y se coordina estrechamente con un equipo multidisciplinario que puede incluir neurología, neurocirugía y atención primaria. Las opciones pueden incluir medicamentos para reducir la inflamación o la presión alrededor del cerebro, terapias modificadoras de la enfermedad para la esclerosis múltiple, procedimientos o cirugía para tratar tumores cerebrales o aneurismas, y tratamientos específicos o gafas con prismas para controlar la visión doble y mejorar el funcionamiento diario. Los planes de tratamiento individualizados a largo plazo tienen como objetivo proteger la visión, controlar los síntomas y monitorizar los cambios a lo largo del tiempo, con especial énfasis en la educación del paciente para que comprenda su diagnóstico, las opciones de tratamiento y cuándo debe buscar atención de urgencia.

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