Sobre el síndrome de Leigh
El New York Center for Rare Diseases apoya la misión y las pautas del Centro de Información sobre Enfermedades Raras y Genéticas (GARD, por sus siglas en inglés). La siguiente información ha sido proporcionada por los NIH.
Resumen
El síndrome de Leigh es una enfermedad neurodegenerativa hereditaria poco frecuente. Suele manifestarse en la infancia, a menudo después de una infección vírica. Los signos y síntomas suelen progresar rápidamente. Los primeros síntomas pueden ser dificultad para succionar, pérdida del control de la cabeza y de las habilidades motoras, pérdida del apetito, vómitos y convulsiones. A medida que la enfermedad progresa, los síntomas pueden incluir debilidad y falta de tono muscular, espasticidad, trastornos del movimiento, ataxia cerebelosa y neuropatía periférica. Las complicaciones pueden provocar un deterioro de la función respiratoria, cardiaca y renal. El término "síndrome similar al de Leigh" se utiliza a menudo para las personas con características que apuntan al síndrome de Leigh pero que no cumplen los criterios de diagnóstico. La herencia del síndrome de Leigh depende de dónde se encuentre el gen responsable en cada caso. Esto se debe a que puede deberse a cambios genéticos en el ADN mitocondrial o en el ADN nuclear: el síndrome de Leigh asociado al ADN mitocondrial sigue un patrón de herencia mitocondrial (también llamado herencia materna). El síndrome de Leigh codificado por genes nucleares puede heredarse de forma autosómica recesiva o ligada al cromosoma X.
Causas
¿Qué causa esta enfermedad?
Mutaciones genéticas: el síndrome de Leigh está causado por mutaciones genéticas, también conocidas como variantes patógenas. Las mutaciones genéticas pueden ser hereditarias, cuando los padres las pasan a sus hijos, o pueden producirse espontáneamente durante el proceso de división celular. Las mutaciones genéticas también pueden ser causadas por virus, factores ambientales, como la radiación ultravioleta por exposición a la luz solar, o una combinación de cualquiera de estos.
Si sospecha que puede tener esta enfermedad, se recomienda que empiece a recopilar el historial de salud de su familia. Debe comentar con su equipo médico cualquier información sobre otros familiares que hayan tenido síntomas similares, cuándo aparecieron por primera vez dichos síntomas (en usted o en sus parientes) o la exposición a factores ambientales que pudieran, potencialmente, causar la enfermedad.
Alteración del metabolismo: el síndrome de Leigh está causado por una alteración del metabolismo. El metabolismo es la serie de reacciones químicas que se producen en nuestro organismo para transformar los alimentos que ingerimos en energía y eliminar toxinas. Las hormonas y unas proteínas específicas llamadas enzimas ayudan a que se produzcan las reacciones químicas adecuadas en el orden correcto. Sin embargo, los cambios genéticos pueden impedir que las hormonas o las enzimas funcionen correctamente y eso, a su vez, puede provocar una alteración del metabolismo como, por ejemplo, que el organismo no produzca energía o no elimine toxinas.
Función mitocondrial alterada: el síndrome de Leigh se debe a una alteración o problema en la función mitocondrial. Las mitocondrias producen la energía necesaria para que las células funcionen correctamente. Cuando las mitocondrias no pueden producir suficiente energía para una célula, esta puede resultar dañada o morir. Dependiendo de su lugar en el cuerpo y de la cantidad de células dañadas, estas pueden afectar a distintos órganos y sistemas.
¿Puede esta enfermedad transmitirse de padres a hijos?
Sí. Es posible que un progenitor biológico transmita a su hijo mutaciones genéticas que causen esta enfermedad o que aumenten las probabilidades de heredarla. Esto se conoce como herencia. Saber si otros miembros de la familia han tenido previamente esta enfermedad o, dicho de otro modo, el historial de salud de su familia, puede ser una información muy importante para su equipo médico.
Existen diversas formas o patrones en los que una enfermedad puede heredarse en función del gen o los genes implicados. A partir de los datos actuales del GARD, esta enfermedad puede heredarse según los siguientes patrones:
Herencia mitocondrial: la herencia mitocondrial significa que la mutación genética se produce en un tipo específico de ADN, el llamado ADNmt. El ADNmt se encuentra dentro de las mitocondrias de la célula. Las mitocondrias son estructuras diminutas que producen energía para el organismo. Las mutaciones genéticas en el interior del ADNmt pueden impedir que las mitocondrias funcionen correctamente.
Durante la concepción humana, el óvulo, es decir la célula procedente de la madre, aporta mitocondrias. Si una madre está afectada por una mutación genética mitocondrial, existe un 100 % de probabilidades de que su hijo o hija herede el gen mutado. Sin embargo, el hijo o hija puede verse o no afectado por la enfermedad. Un progenitor varón no puede transmitir mutaciones genéticas mitocondriales a su descendencia.
Autosómica recesiva: autosómica significa que el gen implicado se encuentra en uno de los cromosomas no sexuales. Recesiva significa que una persona debe heredar dos copias del gen mutado, una de cada progenitor biológico, para verse afectada por la enfermedad. Un portador es una persona que solo tiene una copia de la mutación genética. Por lo general, el portador no muestra ningún síntoma de la enfermedad.
Si ambos padres biológicos son portadores, existe un 25 % de probabilidades de que su hijo o hija herede ambas copias del gen mutado y se vea afectado por la enfermedad. Además, existe un 50 % de probabilidades de que herede solo una copia del gen mutado y sea portador.
Ligada al cromosoma X: la herencia ligada al cromosoma X significa que la mutación genética se encuentra en el cromosoma X, uno de los dos cromosomas sexuales. El par de cromosomas sexuales masculinos está formado por un cromosoma X y un cromosoma Y (XY). El par de cromosomas sexuales femeninos está formado por dos cromosomas X (XX). Debido a que los hombres tienen solo un cromosoma X, solo es necesaria una copia del gen mutado para causar la enfermedad. Las mujeres que tienen una copia del gen mutado pueden tener síntomas similares a los que experimentan los hombres afectados, pero suelen tener síntomas menos graves o no presentar síntoma alguno.
Las madres biológicas con un gen mutado ligado al cromosoma X tienen un 50 % de probabilidades de transmitir la mutación a cada uno de sus hijos o hijas. Los progenitores varones con un gen mutado ligado al cromosoma X transmitirán la mutación a todas sus hijas, pero no podrán transmitirla a sus hijos varones.