Lesiones traumáticas del cerebro, la columna vertebral y los nervios
Una lesión cerebral traumática (LCT) puede estar causada por un golpe, sacudida o impacto fuerte en la cabeza o el cuerpo, o por un objeto que perfora el cráneo y penetra en el cerebro; sin embargo, no todos los golpes o sacudidas en la cabeza provocan una LCT. Los efectos primarios en el cerebro incluyen varios tipos de hemorragias y desgarros que lesionan las fibras nerviosas y causan inflamación, cambios metabólicos e hinchazón cerebral. Existen varios tipos de LCT, y afectan a la vida de personas de todas las edades.
La médula espinal se extiende desde la parte inferior del cerebro hasta la parte baja de la espalda. Una lesión de la médula espinal (LME) es un daño en el tupido haz de células y nervios que envía y recibe señales del cerebro al resto del cuerpo. Las lesiones medulares se producen por una lesión directa de la médula espinal o por daños en el tejido y los huesos (vértebras) que la rodean. Este daño puede causar cambios temporales o permanentes en la sensibilidad, el movimiento, la fuerza y las funciones corporales por debajo del lugar de la lesión.
Las lesiones nerviosas son el resultado de una presión, estiramiento o corte, generalmente después de un traumatismo. Estas lesiones provocan una interrupción de las señales hacia y desde el cerebro, lo que provoca una pérdida de sensibilidad y el cese del funcionamiento adecuado de los músculos. Esto suele provocar dolor, ardor, hormigueo o pérdida de sensibilidad. Existe una variedad de tipos de lesiones nerviosas que afectan al sistema nervioso periférico: una red de nervios sensoriales y motores que conectan la médula espinal y el cerebro.
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