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Montefiore Einstein ofrece el siguiente contenido por cortesía del Instituto Nacional del Ojo/Institutos Nacionales de Salud (NEI/NIH).

¿Qué son las cataratas?

Con la edad, pueden aparecer diversas afecciones oculares, a menudo agrupadas bajo el término de enfermedades oculares relacionadas con la edad. Las cataratas son una de las más comunes. Afectan al cristalino, la parte transparente del ojo que se encuentra detrás del iris, que es el color de la lente. El cristalino desempeña un papel fundamental en la visión, ya que enfoca la luz en la parte posterior del ojo.

Una catarata es una zona opaca o borrosa que se forma en el cristalino del ojo. Un cristalino sano es transparente y permite el paso de la luz con facilidad. Cuando se desarrolla una catarata, el cristalino se vuelve opaco. Esto bloquea o dispersa la luz, lo que provoca visión borrosa o poco nítida. La palabra catarata proviene del latín y significa "cascada", en referencia a la neblina blanquecina que puede aparecer en el ojo.

Las cataratas son la principal causa de ceguera en todo el mundo. Son responsables de aproximadamente la mitad de todos los casos de ceguera a nivel global, afectando a unos 94 millones de personas. En Estados Unidos, la mayoría de las personas que superan los 80 años padecen cataratas o ya se han sometido a una cirugía para tratarlas.

Las cataratas se desarrollan lentamente y empeoran con el tiempo. En las primeras etapas, los cambios en la visión pueden ser leves. Con el paso de los meses o los años, la opacidad puede aumentar hasta afectar seriamente actividades cotidianas como leer, conducir y reconocer rostros. La buena noticia es que la cirugía de cataratas es muy eficaz. Restaura la visión útil en más del 90 % de los casos, lo que convierte a las cataratas en una de las principales causas de ceguera que se pueden revertir con tratamiento.

Tipos de cataratas

Los médicos clasifican las cataratas de diversas maneras: según su ubicación en el cristalino, la edad a la que se desarrollan y su causa. Cada tipo puede comportarse de manera diferente y requerir un tratamiento distinto. En un mismo ojo pueden coexistir varios tipos de cataratas; esto se conoce como catarata mixta.

Catarata nuclear

Una catarata nuclear se forma en el centro del cristalino, llamado núcleo. Este es el tipo más común en adultos mayores. Al principio, puede mejorar la visión de cerca durante un breve periodo; los médicos lo llaman «segunda vista». Pero este efecto no dura. A medida que la catarata crece, el cristalino se torna amarillo y luego marrón. Los colores pueden verse apagados. La visión de lejos suele empeorar primero.

Catarata cortical

Una catarata cortical se desarrolla en la capa externa del cristalino, llamada corteza. Comienza como estrías blanquecinas en forma de cuña que apuntan hacia el centro del cristalino. La luz que atraviesa estas estrías se dispersa, lo que provoca un deslumbramiento notable, especialmente con luz solar intensa o al conducir de noche con las luces deslumbradas. Las cataratas corticales tienden a crecer lentamente.

Catarata subcapsular posterior

La catarata subcapsular posterior (CSP) se forma en la parte posterior del cristalino, justo dentro de su cápsula. Tiende a crecer más rápido que otros tipos y puede causar síntomas antes. Las personas con CSP suelen notar dificultad para leer, halos alrededor de las luces y deslumbramiento. Este tipo es más común en personas jóvenes y en quienes han tomado medicamentos esteroides durante mucho tiempo.

Catarata congénita

Una catarata congénita está presente al nacer o se desarrolla en la primera infancia. Algunas son muy pequeñas y no afectan la visión. Otras son lo suficientemente grandes como para causar visión borrosa y deben tratarse rápidamente para prevenir problemas de visión permanentes. Las cataratas congénitas pueden ser hereditarias o estar relacionadas con infecciones durante el embarazo o ciertas afecciones médicas en el niño.

Catarata traumática

Una catarata traumática se desarrolla tras una lesión ocular. Un golpe, un corte, una salpicadura de producto químico o una descarga eléctrica pueden dañar el cristalino y provocar opacidad. Estas cataratas pueden aparecer poco después de la lesión o tardar años en desarrollarse.

Catarata secundaria

Una catarata secundaria se desarrolla como consecuencia de otra afección o como efecto secundario de un tratamiento. La diabetes es una de las afecciones más frecuentemente asociadas. El uso prolongado de medicamentos esteroides, la radioterapia cerca del ojo y ciertas cirugías oculares también pueden provocar cataratas secundarias.

Causas de las cataratas

La mayoría de las cataratas se forman cuando las proteínas del cristalino se descomponen y se agrupan, lo que provoca que el cristalino se vuelva opaco. La causa específica depende del tipo de catarata.

Envejecimiento

El envejecimiento es la causa más común de cataratas. Con el tiempo, las proteínas del cristalino comienzan a degradarse de forma natural. Esto es parte del proceso normal de envejecimiento. A los 60 o 70 años, muchas personas presentan cierto grado de opacidad en el cristalino, incluso si aún no tienen síntomas.

Exposición a la luz ultravioleta

La exposición prolongada a la luz ultravioleta (UV) del sol puede dañar las proteínas del cristalino. Las personas que pasan mucho tiempo al aire libre sin gafas de sol con protección UV tienen un mayor riesgo de desarrollar cataratas con el tiempo.

Diabetes

Los altos niveles de azúcar en sangre causados ​​por la diabetes pueden provocar cambios químicos en el cristalino. Estos cambios causan opacidad en la visión a una edad más temprana que en las personas sin diabetes. Las personas con diabetes tienen mayor probabilidad de desarrollar cataratas a una edad más temprana.

Medicamentos esteroides

El uso prolongado de corticosteroides (esteroides), ya sea en pastillas, gotas oftálmicas o inhaladores, puede aumentar el riesgo de desarrollar una catarata subcapsular posterior. Cuando se requieren esteroides, los médicos procuran utilizar la dosis efectiva más baja durante el menor tiempo posible.

De fumar

Fumar cigarrillos aumenta el riesgo de cataratas. Las sustancias químicas del humo del tabaco pueden dañar directamente el cristalino. Diversos estudios han demostrado que los fumadores desarrollan cataratas con mayor frecuencia y a edades más tempranas que los no fumadores.

Lesión o cirugía ocular

Cualquier lesión física en el ojo, como un golpe, una perforación o una quemadura química, puede dañar el cristalino y provocar una catarata traumática. Ciertas cirugías oculares, como la cirugía para tratar el glaucoma (una afección que daña el nervio óptico), también pueden aumentar el riesgo de cataratas con el tiempo.

Genética y enfermedades hereditarias

Las cataratas congénitas pueden ser causadas por cambios genéticos (mutaciones) heredados de los padres. También pueden ser consecuencia de infecciones durante el embarazo, como la rubéola, o de anomalías cromosómicas como el síndrome de Down.

Radiación

La exposición a la radiación, incluida la utilizada para tratar el cáncer, puede dañar el cristalino y provocar la formación de cataratas. Las personas que reciben radioterapia en la cabeza, el cuello o los ojos, o cerca de ellos, deben consultar con su médico sobre la importancia del seguimiento oftalmológico.

Factores de riesgo de cataratas

Cualquier persona puede desarrollar cataratas, pero ciertos factores aumentan la probabilidad. Algunos factores de riesgo son inmutables, mientras que otros pueden reducirse con hábitos saludables y atención médica. A continuación, se detallan los factores de riesgo más comunes.

Edad y factores de salud personal

Estos factores están relacionados con la personalidad de la persona y su historial de salud general.

  • Edad avanzada: el factor de riesgo más importante. La mayoría de las cataratas se desarrollan en personas mayores de 60 años, y el riesgo sigue aumentando con cada década que pasa.
  • Diabetes: Las personas con diabetes tienen un mayor riesgo de desarrollar cataratas de forma más temprana y rápida.
  • Antecedentes familiares: Tener un padre o un hermano con cataratas aumenta la probabilidad de desarrollarlas.
  • Antecedentes de lesiones o cirugías oculares: Los daños en el cristalino causados ​​por traumatismos o cirugías oculares previas aumentan el riesgo.
  • Otras afecciones oculares: Enfermedades como la uveítis (inflamación dentro del ojo) o el glaucoma pueden aumentar el riesgo de cataratas.

Estilo de vida y factores ambientales

Estos son factores ligados a los hábitos cotidianos y a la exposición ambiental. Muchos de ellos pueden modificarse o controlarse.

  • Tabaquismo: El consumo de tabaco es un factor de riesgo comprobado para las cataratas.
  • Consumo excesivo de alcohol: El consumo excesivo de alcohol durante muchos años se ha relacionado con un mayor riesgo de cataratas.
  • Exposición prolongada a la luz ultravioleta: Pasar años al aire libre sin gafas con protección UV puede dañar las lentes.
  • Uso prolongado de esteroides: El uso prolongado de medicamentos corticosteroides en cualquier presentación aumenta el riesgo de cataratas subcapsulares posteriores.
  • Exposición a la radiación: La radiación en la cabeza o los ojos para el tratamiento del cáncer o proveniente de rayos X puede afectar el cristalino.
  • Obesidad: Tener un sobrepeso significativo se asocia con un riesgo ligeramente mayor de cataratas.

Detección y prevención de cataratas

Cribado

No existe un análisis de sangre para detectar cataratas. Los médicos las detectan durante un examen ocular de rutina. Los adultos deben someterse a un examen ocular con dilatación de pupilas (en el que el médico utiliza gotas para dilatar la pupila, la abertura oscura en el centro del ojo) al menos una vez cada uno o dos años a partir de los 60 años. Las personas con diabetes, antecedentes familiares de enfermedades oculares u otros factores de riesgo pueden necesitar exámenes con mayor frecuencia.

Durante un examen con dilatación de pupilas, el médico utiliza una lámpara de hendidura —un microscopio especial con luz brillante— para examinar detenidamente el cristalino. Esto permite detectar incluso cataratas pequeñas en sus etapas iniciales, antes de que aparezcan los síntomas. El médico también comprobará la agudeza visual con una tabla optométrica. Otras pruebas pueden medir cómo se dispersa la luz a través del cristalino o cómo afecta el deslumbramiento a la visión.

Prevención

No existe una forma garantizada de prevenir las cataratas asociadas al envejecimiento. Sin embargo, ciertas medidas pueden retrasar su desarrollo o disminuir el riesgo de desarrollarlas a una edad temprana.

  • Utilice gafas de sol con protección UV al aire libre: busque lentes que bloqueen entre el 99 % y el 100 % de los rayos UVA y UVB.
  • No fume: Dejar de fumar a cualquier edad puede reducir el riesgo.
  • Controlar la diabetes: Mantener los niveles de azúcar en sangre dentro de un rango saludable ayuda a proteger el cristalino.
  • Limita el consumo de alcohol: Beber con moderación puede reducir el riesgo adicional derivado del consumo excesivo de alcohol.
  • Lleva una dieta sana: Los alimentos ricos en antioxidantes, como las verduras de hoja verde, las frutas y las hortalizas, favorecen la salud ocular en general.
  • Proteja sus ojos de lesiones: utilice gafas de seguridad cuando realice actividades que pongan en riesgo sus ojos, como ciertos deportes o proyectos de reparación del hogar.
  • Hable con su médico sobre los esteroides: si es necesario el uso prolongado de esteroides, pregunte si existen alternativas y hágase exámenes oculares periódicos.

Signos y síntomas de las cataratas

El síntoma característico de las cataratas es una visión que se vuelve cada vez más borrosa, nublada o nublada, como mirar a través de una ventana sucia o empañada. Muchas personas notan el cambio gradualmente y al principio pueden pensar que simplemente necesitan una nueva graduación de gafas. Los síntomas dependen en parte del tipo y la ubicación de la catarata, así como de su grado de avance.

En adultos

Estos son los signos más comunes de cataratas relacionadas con la edad:

  • Visión nublada, borrosa o con niebla: Los objetos aparecen borrosos o desenfocados, incluso con gafas.
  • Mayor sensibilidad al deslumbramiento: La luz solar intensa, los faros de los coches o las lámparas de interior provocan más molestias que antes.
  • Halos alrededor de las luces: Aparecen círculos de luz alrededor de las lámparas, el alumbrado público o los faros de los coches, especialmente de noche.
  • Colores que se ven apagados o amarillentos: El mundo puede parecer menos vívido, o los blancos pueden verse amarillentos.
  • Dificultad para ver de noche: Las situaciones de poca luz, como conducir después del anochecer, se vuelven más difíciles.
  • Visión doble en un ojo (diplopía): Aparecen dos imágenes al mirar con un ojo cerrado. Esto difiere de la visión doble causada por problemas musculares.
  • Cambios frecuentes en la prescripción de gafas o lentes de contacto: La prescripción puede cambiar con más frecuencia de lo esperado y aun así no corregir completamente la visión.
  • Mejora temporal de la visión de cerca: En las cataratas nucleares, algunas personas notan un breve período de visión de lectura más nítida, a veces llamada "segunda vista", antes de que la visión de lejos empeore.

En bebés y niños pequeños

Las cataratas congénitas en bebés o niños pequeños pueden ser más difíciles de detectar. Los padres y cuidadores deben estar atentos a lo siguiente:

  • Pupila blanca o grisácea: El centro oscuro del ojo puede aparecer nublado o blanquecino en las fotos.
  • Movimientos oculares inusuales: Los ojos que se desvían o tiemblan (lo que se denomina nistagmo) pueden ser un indicio de problemas de visión.
  • Seguimiento visual deficiente: El niño no sigue los objetos con la mirada como se esperaría para su edad.
  • Entrecerrar los ojos o sujetar objetos muy cerca: El niño puede esforzarse por ver con claridad.
  • Ojo vago (ambliopía): Si una catarata bloquea la visión en un ojo durante el tiempo suficiente, ese ojo puede dejar de desarrollarse con normalidad.

Diagnóstico de cataratas

Un médico especialista en ojos (un oftalmólogo o un optometrista) realiza el diagnóstico. En adultos, las cataratas suelen detectarse durante un examen ocular de rutina, a menudo antes de que la persona note problemas de visión importantes. En bebés, las cataratas pueden detectarse durante una revisión ocular neonatal en el hospital o durante las consultas pediátricas de rutina. Las cataratas en etapa temprana pueden ser sutiles, por lo que los exámenes oculares regulares son importantes, especialmente para quienes tienen factores de riesgo.

Prueba de agudeza visual

Esta es la prueba básica de agudeza visual. El médico le pide al paciente que lea letras de una tabla a una distancia determinada. Esto mide la nitidez de la visión a diferentes distancias. Una disminución significativa de la agudeza visual puede indicar cataratas u otra afección ocular.

Examen con lámpara de hendidura

La lámpara de hendidura es un microscopio especial que proyecta un haz estrecho de luz intensa en el ojo. Permite al médico observar con detalle las diferentes capas y estructuras del ojo, incluido el cristalino. Esta es la prueba clave para identificar las cataratas, incluyendo su tipo, ubicación y tamaño.

Examen de ojos con dilatación de pupilas

El médico aplica gotas en el ojo para dilatar la pupila. Con la pupila completamente abierta, puede ver con mayor claridad el cristalino y la parte posterior del ojo. Esto ayuda a detectar cataratas que podrían no ser visibles con la pupila sin dilatar y permite al médico revisar otras afecciones oculares al mismo tiempo.

Pruebas de sensibilidad al deslumbramiento y al contraste

Estas pruebas miden la agudeza visual de una persona en condiciones de luz brillante o bajo contraste. Pueden ayudar a determinar si una catarata está afectando la visión funcional —por ejemplo, la capacidad de conducir de noche— incluso cuando una prueba de agudeza visual estándar muestra una visión casi normal.

tonometría

La tonometría mide la presión intraocular. Se utiliza para detectar el glaucoma, una afección ocular distinta que puede presentarse junto con las cataratas. Detectar y tratar cualquier otra afección ocular antes de la cirugía de cataratas es fundamental para planificar la atención.

Tratamiento de cataratas

Las cataratas no se curan con medicamentos, gotas para los ojos ni gafas. El único tratamiento eficaz es la cirugía para extirpar el cristalino opaco. Sin embargo, no todas las personas con cataratas necesitan cirugía de inmediato. En las primeras etapas, unas gafas nuevas o una iluminación más brillante pueden ser suficientes para realizar las actividades diarias. Su médico le ayudará a decidir cuándo la cirugía es el siguiente paso adecuado, generalmente cuando la catarata interfiere con actividades importantes para usted, como leer, conducir o trabajar.

Cirugía de cataratas

La cirugía de cataratas es una de las intervenciones quirúrgicas más seguras y frecuentes del mundo. Generalmente se realiza de forma ambulatoria, lo que significa que el paciente regresa a casa el mismo día. La cirugía se suele realizar con anestesia local (para adormecer la zona alrededor del ojo), por lo que el paciente está despierto pero no siente dolor. La mayoría de las intervenciones duran menos de 30 minutos.

El método más común se llama facoemulsificación. El cirujano realiza una pequeña incisión en el ojo, inserta una sonda diminuta que utiliza ultrasonidos (ondas sonoras de alta frecuencia) para fragmentar el cristalino opaco en pequeños trozos y, a continuación, succiona suavemente dichos fragmentos. La cápsula del cristalino —la fina bolsa que contenía el cristalino natural— se deja en su lugar para sostener el nuevo cristalino.

Tras extraer el cristalino natural, el cirujano coloca una lente artificial transparente llamada lente intraocular (LIO) dentro del ojo. Esta lente permanece en su lugar de forma permanente y no necesita ser reemplazada ni recibir mantenimiento.

Tipos de lentes intraoculares (LIO)

Existen varios tipos de lentes intraoculares (LIO). Su médico le ayudará a elegir la más adecuada según sus necesidades visuales, la salud de sus ojos y su estilo de vida.

  • Lente intraocular monofocal: el tipo más utilizado. Está diseñada para enfocar con claridad a una distancia fija, generalmente lejana. Es posible que aún necesite gafas para leer de cerca. Este tipo de lente suele estar cubierto por el seguro médico.
  • Lente intraocular multifocal: diseñada para permitir una visión nítida a más de una distancia, tanto de cerca como de lejos. Esto puede reducir la dependencia de las gafas, pero en algunas personas puede provocar más deslumbramiento o halos alrededor de las luces.
  • Lente intraocular de profundidad de campo extendida (EDOF): Este es un tipo más reciente que proporciona un rango más amplio de visión nítida, desde cerca hasta lejos, con menos halos que las lentes multifocales.
  • Lente intraocular tórica: corrige el astigmatismo (curvatura irregular de la superficie ocular) junto con la extracción de cataratas. Es recomendable para personas que presentaban astigmatismo significativo antes de la cirugía.
  • Lente intraocular acomodativa: Está diseñada para cambiar ligeramente de posición dentro del ojo y así mejorar el enfoque a diferentes distancias, de forma similar a como funciona el cristalino natural en un ojo joven.

Qué esperar después de la cirugía

La mayoría de las personas notan una mejoría en la visión a los pocos días de la cirugía. La recuperación completa suele tardar de cuatro a seis semanas. Su médico le recetará gotas oftálmicas antibióticas y antiinflamatorias para prevenir infecciones y reducir la inflamación. Deberá evitar frotarse el ojo, nadar y realizar actividades extenuantes durante el período inicial de recuperación.

Algunas personas desarrollan una afección llamada opacificación de la cápsula posterior (OCP), a veces denominada catarata secundaria, semanas, meses o incluso años después de la cirugía. Esto ocurre cuando crecen células en la cápsula del cristalino que quedó después de la cirugía, lo que provoca que la visión se vuelva borrosa. Se trata de forma rápida y sencilla con un procedimiento láser indoloro que se realiza en el consultorio, llamado capsulotomía con láser de granate de itrio y aluminio (YAG). La visión suele mejorar en 24 horas.

Tratamiento de cataratas en etapa temprana sin cirugía

Si su catarata es leve y aún no afecta su vida diaria, su médico podría recomendarle esperar y realizar un seguimiento. Mientras tanto, estos pasos pueden ayudarle a controlarla:

  • Actualiza tu receta de gafas o lentes de contacto.
  • Utilice una iluminación más brillante cuando lea o realice trabajos de cerca.
  • Si es necesario, utilice una lupa para leer.
  • Utilice gafas de sol antirreflejos al aire libre.
  • Limite la conducción nocturna si el deslumbramiento de los faros le resulta un problema.

Vivir con cataratas

Un diagnóstico de cataratas puede resultar inquietante, sobre todo si la visión nítida es fundamental para el trabajo, las aficiones o la independencia. Sin embargo, las cataratas son una de las afecciones visuales más tratables. Con revisiones oftalmológicas periódicas, la mayoría de las personas pueden sobrellevar cómodamente los cambios en la visión en las primeras etapas, y llegado el momento, la cirugía ofrece una excelente oportunidad para recuperar una visión clara y nítida. Muchas personas que se han sometido a una cirugía de cataratas afirman que mejoró significativamente su calidad de vida.

Para comprender mejor su diagnóstico y contribuir a la investigación de vanguardia, considere participar en un ensayo clínico. De esta manera, médicos y científicos podrán aprender más sobre las causas, los síntomas, el tratamiento y la prevención de las cataratas y trastornos relacionados. La investigación clínica utiliza voluntarios humanos para ayudar a los investigadores a comprender mejor un trastorno y, posiblemente, encontrar mejores maneras de detectar, tratar o prevenir la enfermedad de forma segura.

Se necesitan voluntarios (tanto sanos o con alguna afección o enfermedad), de todas las edades, sexos, razas y etnias para garantizar que los resultados del ensayo sean relevantes para la mayor cantidad posible de personas, y que los tratamientos sean seguros y eficaces para todo aquel que los necesite.

Para obtener más información sobre los ensayos clínicos y encontrar estudios que puedan ser adecuados para usted, visite la página web de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) sobre Ensayos Clínicos y Usted para buscar estudios activos por afección, ubicación y grupo de edad.