Los dos tipos más comunes de reemplazo de hombro son el anatómico y el inverso, en los que se elimina el cartílago dañado y se recubre la articulación mediante dos componentes artificiales.
En una artroplastia total anatómica de hombro, la cabeza del húmero se sustituye por un implante artificial con una superficie metálica lisa y redonda. La cavidad glenoidea se reemplaza con un material plástico especializado que se cementa en su lugar. Con menos frecuencia, en casos donde la enfermedad se limita al húmero, se reemplaza solo la cabeza del húmero mediante un procedimiento conocido como artroplastia parcial o hemiartroplastia.
En una artroplastia total de hombro invertida, la estructura normal del hombro se invierte. La cabeza del implante se fija a la escápula y la cavidad artificial se une a la cabeza del húmero. Esto potencia la función de los músculos deltoides y aumenta la estabilidad articular. Este procedimiento se utiliza habitualmente en pacientes con rotura irreparable del manguito rotador o en cirugías de revisión.