Introducción
Las anomalías en la articulación de la cadera pueden causar una discapacidad y un dolor considerables, y, si no se tratan, pueden derivar en artrosis precoz. Existen diversas afecciones subyacentes que pueden causar anomalías en la articulación de la cadera, como la displasia del desarrollo, la enfermedad de Legg-Calvé-Perthes, la epifisiólisis de la cabeza femoral, el pinzamiento femoroacetabular, la necrosis avascular, las malformaciones congénitas y las malformaciones postraumáticas de la cadera. Independientemente de la causa, la intervención temprana puede minimizar el dolor y la discapacidad, protegiendo la cadera de daños mayores. Actualmente, se dispone de técnicas quirúrgicas avanzadas para corregir la mecánica inadecuada de la cadera antes de que se desarrolle una enfermedad degenerativa y cause daños permanentes en la articulación.
Osteotomía periacetabular (PAO)
La displasia de cadera en adolescentes y adultos jóvenes es una afección en la que la articulación de la cadera no se desarrolló correctamente durante la primera infancia. Esto puede resultar en una cavidad de la cadera poco profunda y anormal. En estos casos, las fuerzas que normalmente se distribuyen sobre una gran superficie articular se concentran en un área mucho menor. Esto, a su vez, genera una tensión anormal en el cartílago de la articulación y un estiramiento o carga excesivos en sus tejidos blandos. Si no se trata, una cadera displásica puede desarrollar desgaste prematuro o artritis. En muchos casos, la articulación puede salirse gradualmente de su posición. En casos graves, la articulación puede dislocarse por completo o salirse de su cavidad.
La osteotomía periacetabular es un procedimiento quirúrgico diseñado para rotar y reposicionar la cavidad de la cadera. El objetivo es mejorar la cobertura de la cabeza femoral y aumentar la superficie articular, minimizando así el dolor y el desarrollo de artrosis prematura. La cirugía suele durar de tres a cuatro horas e implica realizar cuatro cortes en el hueso pélvico alrededor de la articulación de la cadera para aflojar la cavidad. Una vez aflojada, la cavidad se puede rotar y reposicionar en una posición anatómica más normal sobre la cabeza femoral. Durante la cirugía, se utilizan rayos X para guiar los cortes óseos y asegurar el posicionamiento correcto. Se emplean varios tornillos pequeños para mantener el hueso en su lugar hasta que cicatrice.
La cirugía requiere una breve estancia en el hospital. Generalmente, los pacientes deben proteger la cadera durante los meses posteriores a la cirugía para permitir que el hueso se consolide. Esto suele requerir el uso temporal de muletas. La fisioterapia se suele prescribir una vez que el hueso se ha consolidado. Se ofrecen recomendaciones e instrucciones específicas según las condiciones y necesidades de cada paciente.
Osteotomía femoral (OF)
La cadera es una articulación esférica compuesta por la cabeza del fémur y el acetábulo. En algunos casos, como en las deformidades congénitas y adquiridas de la cadera, no basta con realinear o reposicionar únicamente el acetábulo, y puede recomendarse una osteotomía femoral para reposicionar también la cabeza del fémur. Junto con una osteotomía acetabular o pélvica, una osteotomía femoral puede contribuir a modificar la mecánica de la cadera, permitir que las fuerzas se transmitan a una zona más sana y mejorar la posición de la cabeza del fémur dentro del acetábulo.
La osteotomía femoral es un procedimiento diseñado para realinear la parte superior del fémur. Tras realizar una incisión, se corta el hueso en la posición correcta guiándose por rayos X. Posteriormente, se recoloca en una posición mejorada y se fija mediante una placa y tornillos especializados. Una vez que el hueso ha cicatrizado, en ocasiones estos implantes se retiran mediante una cirugía posterior.
La cirugía requiere una breve estancia en el hospital. Generalmente, los pacientes deben proteger la cadera durante los meses posteriores a la cirugía para permitir que el hueso se consolide. Esto suele requerir el uso temporal de muletas. La fisioterapia se suele prescribir una vez que el hueso se ha consolidado. Se ofrecen recomendaciones e instrucciones específicas según las condiciones y necesidades de cada paciente.
Artroscopia de cadera
El dolor de cadera puede deberse a diversas causas que implican anomalías en el hueso, el cartílago articular u otros tejidos, como el labrum. Estas anomalías pueden desarrollarse con el tiempo o ser consecuencia de una lesión específica. Tras una exploración minuciosa y pruebas de imagen diagnósticas, algunas de estas afecciones requieren intervención quirúrgica para tratar el dolor, mejorar la mecánica de la cadera y evitar el daño progresivo a la articulación y sus estructuras.
La artroscopia de cadera es una técnica quirúrgica mínimamente invasiva diseñada para visualizar y tratar estructuras dañadas o anormales dentro de la articulación de la cadera. Se realiza mediante una pequeña incisión cerca de la articulación, a través de la cual se inserta un artroscopio (una cámara miniatura especializada). Otras pequeñas incisiones permiten introducir instrumentos especializados adicionales. Esta técnica se puede emplear para tratar lesiones del labrum, ya sea desbridándolas o reparándolas para restaurarlas a su posición anatómica. También se puede utilizar para remodelar la cabeza y el cuello del fémur, eliminando deformidades óseas en casos de pinzamiento femoroacetabular (PFA).
La cirugía suele ser ambulatoria y los pacientes pueden regresar a casa el mismo día. Es posible que deban proteger la cadera después de la cirugía para permitir que el hueso y los tejidos blandos se recuperen. Esto generalmente requiere el uso temporal de muletas. La fisioterapia se prescribe con frecuencia. Se ofrecen recomendaciones e instrucciones específicas según las condiciones y necesidades de cada paciente.
Luxación quirúrgica de cadera (SHD)
La cadera es una articulación esférica compuesta por la cabeza del fémur y el acetábulo. En algunas afecciones de la cadera, el tratamiento requiere un acceso quirúrgico sin obstáculos para visualizar adecuadamente la anatomía y abordar correctamente el problema subyacente. Esto incluye algunos casos de pinzamiento femoroacetabular, ciertos tumores, fracturas intraarticulares de la cabeza del fémur, ciertas fracturas pélvicas y algunos casos de displasia del desarrollo de la cadera. En estos casos, un abordaje abierto convencional, en lugar de uno mínimamente invasivo, puede resultar más apropiado.
La luxación quirúrgica de cadera es un procedimiento diseñado para extraer o luxar cuidadosamente la cabeza del fémur del acetábulo. Se realiza de forma controlada y precisa, preservando los músculos circundantes y manteniendo el riego sanguíneo esencial de la articulación de la cadera. Se realiza una incisión convencional cerca de la cadera y se disecan los tejidos blandos suprayacentes. Se practica una pequeña osteotomía ósea y se incide la cápsula articular, exponiendo así la articulación. Esta técnica permite una visión de 360 grados de la zona afectada y facilita la corrección de deformidades o anomalías tanto en el fémur como en el acetábulo. Una vez finalizada la cirugía, se reparan el hueso y los tejidos blandos.
La cirugía requiere una breve estancia en el hospital. Generalmente, los pacientes deben proteger la cadera durante los meses posteriores a la cirugía para permitir la cicatrización del hueso y los tejidos blandos. Esto suele requerir el uso temporal de muletas. La fisioterapia se suele prescribir una vez que el hueso se ha consolidado. Se ofrecen recomendaciones e instrucciones específicas según las necesidades y condiciones de cada paciente.
Descompresión del núcleo
La cadera es una articulación esférica compuesta por la cabeza del fémur y el acetábulo. La necrosis avascular (osteonecrosis) es un proceso que se origina por una irrigación sanguínea deficiente o interrumpida en la articulación de la cadera, que con frecuencia afecta a la cabeza del fémur. Esta irrigación sanguínea deficiente provoca isquemia o muerte ósea en la región situada justo debajo de la superficie de la cabeza del fémur. Sin el soporte adecuado de hueso sano, la cabeza del fémur puede colapsar, lo que resulta en dolor de cadera, limitación del movimiento y, finalmente, artrosis avanzada.
La descompresión central es un procedimiento diseñado para preservar la cabeza femoral del paciente, estimulando el crecimiento de hueso nuevo en la zona isquémica o dañada. Se realiza mediante la creación de un orificio más grande o varios orificios más pequeños en la cabeza femoral. Esto alivia la presión dentro del hueso y crea canales para nuevos vasos sanguíneos que nutren y favorecen la recuperación de la zona afectada.
Cuando la osteonecrosis de cadera se diagnostica precozmente, la descompresión central suele ser eficaz para prevenir el colapso, aliviar el dolor y restablecer el riego sanguíneo y la formación de hueso sano en la zona. La descompresión central se suele combinar con un injerto óseo para favorecer la regeneración. Con frecuencia, este injerto se extrae de la médula ósea del paciente durante el procedimiento y se inyecta en la cabeza femoral tras la descompresión.
La cirugía suele ser ambulatoria y los pacientes pueden regresar a casa el mismo día. Es posible que deban proteger la cadera después de la cirugía para permitir que el hueso y los tejidos blandos se recuperen. Esto generalmente requiere el uso temporal de muletas. La fisioterapia se prescribe con frecuencia. Se ofrecen recomendaciones e instrucciones específicas según las condiciones y necesidades de cada paciente.
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