¿Qué es una lesión de la médula espinal?
Una lesión de la médula espinal (LME) es un daño al conjunto de células y nervios que se extiende desde la parte inferior del cerebro hasta la zona lumbar. La médula espinal envía y recibe señales del cerebro al resto del cuerpo.
Tipos de lesiones de la médula espinal
Las lesiones de la médula espinal se clasifican en dos tipos: completas o incompletas.
- En una lesión incompleta, la médula espinal aún transmite algunos mensajes hacia o desde el cerebro. Las personas con estas lesiones conservan parte de la función sensorial y tienen cierto control de la actividad muscular por debajo del punto de la lesión.
- En una lesión completa, no hay comunicación nerviosa por debajo de la lesión; se pierde la función sensorial y motora por debajo de este punto.
El daño primario es inmediato y es causado directamente por la lesión. El daño secundario resulta de la inflamación y la hinchazón que presionan la médula espinal y las vértebras, y causan cambios en la actividad celular y muerte celular.
Anatomía de la médula espinal
La médula espinal es una columna cilíndrica y blanda de células nerviosas (neuronas y glía) estrechamente agrupadas, fibras nerviosas que transmiten señales nerviosas (llamadas axones) y vasos sanguíneos. Envía y recibe información entre el cerebro y el resto del cuerpo. Millones de células nerviosas situadas en la médula espinal también coordinan patrones de movimiento complejos, como la respiración rítmica y la marcha.
La médula espinal se extiende desde el cerebro hasta la zona lumbar a través de un canal en el centro de los huesos de la columna. Al igual que el cerebro, está protegida por tres capas de tejido y rodeada de líquido cefalorraquídeo (LCR), que amortigua los golpes y las lesiones.
Dentro de la médula espinal se encuentran:
- Un conjunto de neuronas y sus proyecciones que se conectan con otras células nerviosas para transmitir y recibir información (materia gris).
- Haces de axones, algunos de los cuales están recubiertos con una mezcla blanquecina de proteínas y sustancias similares a la grasa (materia blanca).
Otros tipos de células nerviosas se encuentran justo fuera de la médula espinal y transmiten información al cerebro. Treinta y un pares de nervios, cada uno de los cuales contiene miles de axones, se dividen en cuatro regiones con segmentos individuales que conectan la médula espinal con los músculos y otras partes del cuerpo:
- Los nervios espinales cervicales (C1 a C8) emergen de la médula espinal en el cuello y controlan las señales hacia la parte posterior de la cabeza, el cuello, los hombros, los brazos, las manos y el diafragma.
- Los nervios espinales torácicos (T1 a T12) emergen de la médula espinal en la parte superior a media de la espalda y controlan señales a los músculos del pecho, algunos músculos de la espalda y muchos sistemas de órganos, incluidas partes del abdomen.
- Los nervios espinales lumbares (L1 a L5) emergen de la médula espinal en la parte baja de la espalda y controlan las señales a las partes inferiores del abdomen y la espalda, los glúteos, algunas partes de los órganos genitales externos y partes de la pierna.
- Los nervios espinales sacros (S1 a S5) emergen de la médula espinal en la parte baja de la espalda y controlan las señales a los muslos y las partes inferiores de las piernas, los pies, la mayoría de los órganos genitales externos y el área alrededor del ano.
La columna vertebral, que rodea y protege la médula espinal, consta de 33 anillos óseos (vértebras), almohadillas cartilaginosas semirrígidas (discos) y espacios estrechos llamados forámenes. Estos espacios actúan como conductos por los que los nervios raquídeos se desplazan hacia y desde el resto del cuerpo, lo que hace que la médula espinal sea particularmente vulnerable a lesiones directas en estas áreas.
Causas de las lesiones de la médula espinal
Las lesiones de la médula espinal (LME) se producen por una lesión directa a la médula espinal o por daño al tejido y los huesos (vértebras) que la rodean. Este daño puede causar cambios temporales o permanentes en la sensibilidad, el movimiento, la fuerza y las funciones corporales por debajo del punto de la lesión.
Factores de riesgo de las lesiones de la médula espinal
Los accidentes automovilísticos y las caídas graves son las causas más frecuentes de las lesiones de la médula espinal (LME) en EE. UU. El resto se debe a hechos violentos (principalmente heridas de bala y agresiones), lesiones deportivas, lesiones médicas o quirúrgicas, accidentes laborales, enfermedades y afecciones que pueden dañar la médula espinal y otras causas menos comunes. Los factores de riesgo son la edad (entre los 16 y los 30 años, o después de los 65 para caídas peligrosas), el consumo de alcohol, ciertas enfermedades o no usar el equipo adecuado, como el cinturón de seguridad o equipo deportivo de protección.
Detección y prevención de las lesiones de la médula espinal
Reducir el riesgo de una lesión de la médula espinal requiere tomar decisiones inteligentes y seguras. Conducir con seguridad es fundamental, ya que los accidentes automovilísticos se encuentran entre las causas más comunes de LME. Antes de sumergirse en el agua, verifique la profundidad. Además, usar equipo de protección y tomar precauciones al practicar deportes es esencial para proteger la columna vertebral.
Algunas de las pruebas médicas de emergencia para detectar una lesión de la médula espinal son:
- Resonancia magnética (RM): produce imágenes tridimensionales detalladas de las estructuras corporales, incluidos tejidos, órganos, huesos y nervios. Permite ver traumatismos cerebrales y espinales causados por lesiones, hernias discales (cartílago ubicado entre las vértebras), irregularidades vasculares (vasos sanguíneos), hemorragias, inflamación que podría comprimir la columna vertebral y la médula espinal, y lesiones en los ligamentos que sostienen la columna vertebral cervical.
- Tomografía computarizada (TC): ofrece imágenes bidimensionales rápidas y precisas de órganos, huesos y tejidos. Permite detectar fracturas óseas, hemorragias y estenosis espinal (estrechamiento del canal espinal).
- Rayos X: muestra imágenes bidimensionales de la mayoría de las partes del cuerpo, entre ellas las articulaciones o los sistemas orgánicos importantes. En cuestión de minutos, se puede detectar una desalineación o fractura de las vértebras.
Signos y síntomas de una lesión de la médula espinal
Una lesión de la médula espinal puede dañar algunas, muchas o casi todas las fibras nerviosas que cruzan el punto donde ocurrió. El grado de discapacidad depende de la zona donde se produzca y de la gravedad de la lesión. Una lesión en la parte superior de la médula espinal puede causar parálisis en la mayor parte del cuerpo y afectar a todas las extremidades (tetraplejia o cuadriplejia). Una lesión en la parte inferior de la médula puede causar parálisis que afecta a las piernas y la parte inferior del cuerpo (paraplejia). En lesiones con poca o sin muerte de células nerviosas, es posible una recuperación casi completa.
Una lesión de la médula espinal puede causar uno o más síntomas, entre ellos:
- Entumecimiento, hormigueo, o pérdida o cambios en la sensibilidad de manos y pies
- La parálisis puede ocurrir inmediatamente o desarrollarse con el tiempo a medida que la hinchazón y el sangrado afectan la médula espinal.
- Dolor o presión en la cabeza, el cuello o la espalda
- Pérdida de movimiento
- Debilidad o incapacidad para mover cualquier parte del cuerpo
- Posiciones antinaturales de la columna o la cabeza
- Pérdida del control de la vejiga y los intestinos
- Problemas para caminar
- Dificultad para respirar
- Cambios en la función sexual
Diagnóstico de una lesión de la médula espinal
El médico de emergencias verificará el movimiento o la sensibilidad a nivel de la lesión, o por debajo, así como la respiración adecuada, la capacidad de respuesta y la debilidad. Las pruebas médicas de emergencia para una lesión de la médula espinal incluyen:
- Resonancia magnética (RM): produce imágenes tridimensionales detalladas de las estructuras corporales, incluidos tejidos, órganos, huesos y nervios. Permite ver traumatismos cerebrales y espinales causados por lesiones, hernias discales (cartílago ubicado entre las vértebras), irregularidades vasculares (vasos sanguíneos), hemorragias, inflamación que podría comprimir la columna vertebral y la médula espinal, y lesiones en los ligamentos que sostienen la columna vertebral cervical.
- Tomografía computarizada (TC): ofrece imágenes bidimensionales rápidas y precisas de órganos, huesos y tejidos. Permite detectar fracturas óseas, hemorragias y estenosis espinal (estrechamiento del canal espinal).
- Rayos X: muestra imágenes bidimensionales de la mayoría de las partes del cuerpo, entre ellas las articulaciones o los sistemas orgánicos importantes. En cuestión de minutos, se puede detectar una desalineación o fractura de las vértebras.
Tratamiento de una lesión de la médula espinal
En el lugar del accidente, si se sospecha que hay una lesión de la médula espinal (LME), el personal de emergencia le colocará un collarín rígido alrededor del cuello y lo colocará cuidadosamente sobre una camilla para evitar daños mayores. Podrían administrarle sedantes para ayudarlo a relajarse y evitar el movimiento. Si tiene dificultad para respirar y su cuerpo no recibe suficiente oxígeno de los pulmones, podrían insertarle un tubo de respiración.
El tratamiento inmediato en el centro de trauma abarca:
- Realinear la columna vertebral mediante un aparato ortopédico rígido o fuerza mecánica, lo que generalmente se hace lo antes posible para estabilizar la columna vertebral y evitar daños adicionales.
- Cirugía para remover cualquier vértebra fracturada, fragmentos óseos, hernias discales u otros objetos que presionen la columna vertebral. La cirugía de descompresión espinal para aliviar la presión en la columna vertebral también podría ser necesaria en los días posteriores a la lesión. Los resultados de un estudio neuroquirúrgico muestran que, en algunos casos, una cirugía temprana se asocia con una mejor recuperación funcional.
Entre las posibles complicaciones de la LME y su tratamiento, encontramos:
- Disreflexia autonómica: un acto reflejo potencialmente mortal que afecta sobre todo a personas con lesiones en el cuello o la parte superior de la espalda. Los síntomas son sofocos o sudoración, dolor de cabeza intenso, ansiedad, aumento repentino de la presión arterial, cambios en la visión o piel de gallina en brazos y piernas. Debe permanecer sentado para mantener el flujo sanguíneo a las piernas y los pies y ayudar a reducir la presión arterial.
- Problemas de vejiga e intestino: es posible que necesite usar una sonda para vaciar la vejiga o aprender a evacuar los intestinos. Podría ser necesario un cambio en la dieta.
- Problemas respiratorios: aproximadamente un tercio de las personas con una lesión de cuello necesitarán ayuda respiratoria temporal o permanente, y podrían requerir la inserción de un tubo de respiración artificial. Cualquier lesión en la médula espinal entre los segmentos C1 y C4 puede interrumpir la respiración, ya que los nervios de esta región provocan el movimiento del diafragma y la expansión de los pulmones. Podría requerirse capacitación especial para respirar y deglución.
- Problemas circulatorios: a veces, días después de la lesión, aparecen los cambios en la circulación, entre ellos, inestabilidad de la presión arterial, ritmos cardíacos anormales (arritmias) y coágulos. La presión arterial necesita ser monitoreada de cerca. Debido a que el control del cerebro sobre los nervios cardíacos puede interrumpirse, su corazón puede latir peligrosamente lento o latir rápida e irregularmente. Los cambios en el control de los vasos sanguíneos pueden causar que se ensanchen y permitan que la sangre se acumule en las arterias pequeñas lejos del corazón. Las personas con lesiones de la médula espinal tienen un mayor riesgo de coágulos debido al estancamiento del flujo sanguíneo en las venas grandes de las piernas. El tratamiento consta de medicamentos anticoagulantes y medias de compresión para aumentar el flujo sanguíneo en la parte inferior de las piernas y los pies.
- Depresión: muchas personas con una lesión de médula espinal pueden desarrollar depresión debido a cambios en el estilo de vida. La terapia y los medicamentos ayudan a tratar la depresión y otros trastornos de salud mental.
- Dolor: algunas personas con daño en los nervios de la médula espinal desarrollan dolor neurogénico, una intensa sensación de ardor o escozor que a veces es constante debido a la extrema sensibilidad física (hipersensibilidad) en ciertas partes del cuerpo. Puede ser espontáneo o desencadenarse por diversos factores, e incluso presentarse en partes del cuerpo que han perdido la sensibilidad. Entre los tratamientos para el dolor crónico están los medicamentos, la acupuntura, la estimulación eléctrica espinal o cerebral y la cirugía. Sin embargo, ninguno es totalmente eficaz para aliviar el dolor neurogénico.
- Neumonía: las complicaciones respiratorias son la principal causa de muerte en personas con LME, con la neumonía como una de las causas más frecuentes. La conexión a un respirador para asistir con la respiración (intubación) aumenta el riesgo de que se presente esta infección. Ante la aparición de síntomas, es fundamental un monitoreo cuidadoso y tratamiento con antibióticos. Mantener despejadas las secreciones de la garganta y evitar que alimentos o líquidos pasen accidentalmente a los pulmones (aspiración) ayuda a prevenir la neumonía.
- Escaras por presión (también conocidas como úlceras por presión): áreas de la piel que se han deteriorado debido a la presión continua y la reducción del flujo sanguíneo. Las personas con paraplejia y tetraplejia son propensas a las úlceras por presión, por lo que un cuidador debe moverlas periódicamente.
- Función sexual: dependiendo del nivel de la lesión y la recuperación del trauma, la función sexual y la fertilidad pueden verse afectadas. Un urólogo y otros especialistas pueden sugerir diferentes opciones para la función y la salud sexual.
- Espasticidad y disminución del tono muscular: con el tiempo, los reflejos pueden aumentar, lo que provoca espasticidad muscular que requiere un tratamiento especial. Los músculos pueden deteriorarse por infrautilización.
Una vez que la persona comienza a afrontar la situación psicológica y emocionalmente, la siguiente preocupación es cómo vivir con una discapacidad. En la actualidad, los médicos pueden predecir con razonable precisión el desenlace probable a largo plazo de las lesiones de médula espinal. Esto ayuda a las personas con LME a establecer metas alcanzables, y ofrece a sus familias y seres queridos expectativas realistas para el futuro.
Vivir con una lesión de la médula espinal
Los programas de rehabilitación combinan terapias físicas con actividades para el desarrollo de habilidades y asesoramiento para ofrecer apoyo social y emocional, e incrementar la independencia y la calidad de vida. El equipo de rehabilitación suele estar dirigido por un doctor especialista en fisiatría y rehabilitación (fisiatra) y a menudo consta de trabajadores sociales, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, terapeutas recreativos, enfermeros de rehabilitación, psicólogos de rehabilitación, orientadores vocacionales, nutricionistas, un gestor de caso y otros especialistas.
La fase inicial de la rehabilitación se centra en recuperar la capacidad de comunicación y la fuerza en piernas y brazos. Para algunas personas, la movilidad solo es posible con dispositivos de asistencia o adaptación, como un andador, aparatos ortopédicos para piernas o una silla de ruedas. Las habilidades de comunicación, como escribir, mecanografiar y usar el teléfono, también pueden requerir dispositivos de adaptación en personas con tetraplejia.
Los programas de rehabilitación pueden constar de:
- Fisioterapia: programas de ejercicios orientados a fortalecer los músculos
- Terapia ocupacional: ayuda a recuperar la motricidad fina, en particular la necesaria para llevar a cabo actividades de la vida diaria (AVD), como acostarse y levantarse de la cama, asearse, comer e ir al baño. Puede aprender a lidiar con la espasticidad (un aumento del tono muscular o rigidez muscular que interfiere con el movimiento y el habla), la disreflexia autonómica (un cambio en la frecuencia cardiaca y sudoración excesiva debido a la estimulación del sistema nervioso) y el dolor neurogénico causado por una disfunción del sistema nervioso periférico o central.
- Rehabilitación vocacional: identificación de habilidades laborales básicas y capacidades físicas y cognitivas para determinar la probabilidad de empleo, identificar lugares de trabajo potenciales y cualquier equipo de asistencia que se necesite, y organizar un lugar de trabajo fácil de usar.
- Capacitación educativa: ayuda a desarrollar habilidades para un nuevo trabajo que dependa menos de las capacidades físicas y más de las habilidades informáticas o de comunicación. Se anima a las personas con LME u otras discapacidades a participar en actividades que les brinden satisfacción y autoestima, como clases educativas, pasatiempos, grupos de interés especial y la participación en eventos familiares y comunitarios.
- Terapia recreativa: lo alienta a participar en deportes o actividades apropiadas para su nivel de movilidad para acceder a oportunidades de socialización y autoexpresión y ayudarlo a lograr un estilo de vida más equilibrado.
Los dispositivos de adaptación pueden ayudar a las personas con lesiones de médula espinal a recuperar su independencia y mejorar su movilidad y calidad de vida. Dependiendo de la gravedad de la lesión, las personas podrían necesitar una silla de ruedas, estimuladores electrónicos, entrenamiento para caminar con asistencia, prótesis neurales (dispositivos de asistencia que estimulan los nervios para restaurar las funciones perdidas), adaptaciones informáticas u otra tecnología asistida por computadora.
Para comprender mejor su diagnóstico, considere participar en un ensayo clínico para que médicos y científicos puedan aprender más sobre la LME. La investigación clínica utiliza voluntarios humanos para ayudar a los investigadores a comprender mejor un trastorno y encontrar mejores maneras de detectar, tratar o prevenir enfermedades de forma segura.
Se necesitan voluntarios (tanto sanos o con alguna afección o enfermedad), de todas las edades, sexos, razas y etnias para garantizar que los resultados del ensayo sean relevantes para la mayor cantidad posible de personas, y que los tratamientos sean seguros y eficaces para todo aquel que los necesite.
Para obtener información sobre cómo participar en investigaciones clínicas, visite NIH Clinical Research Trials and You. Clinicaltrials.gov, una base de datos de ensayos clínicos con buscador, ofrece información sobre ensayos clínicos que actualmente buscan participantes con lesión de la médula espinal.
Los centros de investigación sobre lesiones de la médula espinal y rehabilitación mantienen registros de personas interesadas en participar en estudios clínicos actuales o futuros. La Red de Neurorecuperación (NRN, por sus siglas en inglés), una red multicéntrica financiada por la Fundación Christopher y Dana Reeve, también acepta participantes voluntarios para la investigación.