¿Qué es el dolor de la articulación sacroilíaca?
El dolor de la articulación sacroilíaca se produce en la unión del sacro con el íleon, los dos huesos que forman la pelvis. Puede deberse a diversos factores, como levantar objetos pesados, la mala postura, el exceso de actividad o una lesión. Comúnmente conocida como dolor de la ASI, esta afección se caracteriza por molestias en y alrededor de la zona lumbar o los glúteos.
Tipos de dolor de la articulación sacroilíaca
El dolor de la articulación sacroilíaca (ASI) se clasifica como inflamatorio o no inflamatorio. Su médico diagnosticará su afección según la causa:
- Artritis: resulta del desgaste (osteoartritis) en la articulación.
- Problemas biomecánicos: están relacionados con la postura y a menudo asociados con discrepancias en la longitud de las piernas, escoliosis o mala postura.
- Dolor de la ASI debido al embarazo: es el resultado de una combinación de cambios hormonales y aumento de peso por el embarazo.
- Sacroileítis: la desencadenan enfermedades autoinmunes, infecciones, traumatismos y osteoartritis.
- Disfunción de la articulación sacroilíaca: puede ser resultado del exceso o la falta de movimiento.
Causas del dolor de la articulación sacroilíaca
El dolor de la ASI puede deberse a diversos factores, como una mala postura, el exceso de actividad o una lesión. También puede estar relacionado con otras afecciones, como la espondilolistesis, la enfermedad degenerativa del disco o la osteoartritis. Además de estas causas subyacentes, estar de pie durante períodos prolongados o realizar actividades repetitivas puede agravar el dolor de la ASI.
Factores de riesgo del dolor de la articulación sacroilíaca
Los principales factores de riesgo para desarrollar dolor de la ASI son el embarazo, la artritis inflamatoria, las lesiones previas y la diferencia en la longitud de las piernas. Otros factores que pueden contribuir son:
- Sobrepeso/obesidad
- Problemas de marcha
- Infección cerca de la articulación
- Lesión por sobrecarga
- Estilo de vida sedentario
Detección y prevención del dolor de la articulación sacroilíaca
La prevención del dolor de la ASI comienza con adoptar una postura correcta al sentarse y estar de pie, hacer ejercicio de bajo impacto de forma regular y mantener un peso saludable. Incorporar ejercicios de resistencia y fortalecer el torso y los glúteos también ayuda a estabilizar la articulación sacroilíaca.
Signos y síntomas del dolor de la articulación sacroilíaca
El dolor de la ASI puede presentarse como una sensación aguda y ardiente en la zona lumbar debido a la inflamación de la articulación sacroilíaca. Otros síntomas pueden incluir rigidez, hormigueo y dolores punzantes en las piernas. En ocasiones, puede causar dificultad para ponerse de pie, inclinarse hacia adelante y girar.
Diagnóstico del dolor de la articulación sacroilíaca
El diagnóstico del dolor de la ASI depende de la gravedad y la duración de los síntomas. Su médico seguramente le preguntará por su historial médico y le realizará un reconocimiento físico para evaluar la zona afectada. Se podrían sugerir pruebas de imagen como radiografías, resonancias magnéticas (RM) y tomografías computarizadas (TC) para descartar otras afecciones o lesiones.
Tratamiento del dolor de la articulación sacroilíaca
Además de un programa de ejercicios personalizado para realizar en casa, los especialistas del Departamento de Fisiatría y Rehabilitación de Montefiore Einstein pueden recomendarle las siguientes medidas durante los primeros días o semanas tras su lesión, o al iniciar el tratamiento contra el dolor de la ASI:
- Descansar. Minimice la actividad y no haga los movimientos o actividades que empeoran el dolor.
- Fisioterapia
- Inyecciones de cortisona guiadas por ultrasonido o rayos X
- Aplicar hielo en la zona lumbar o la parte superior de los glúteos durante unos 20 minutos, dos o tres veces al día. No aplique el hielo directamente sobre la piel.
- Utilizar una manta térmica a baja temperatura para ayudar a aflojar los músculos tensos y aliviar el dolor
- Masajear los músculos de la parte baja de la espalda, los glúteos y los muslos
Vivir con dolor de la articulación sacroilíaca
Minimice las actividades intensas, ya que el reposo adecuado favorece la recuperación de la lesión. El uso de un cinturón sacroilíaco o un soporte lumbar puede brindar estabilidad durante la actividad. La fisioterapia ayuda a aliviar el dolor y fortalecer los músculos, por lo que es fundamental para la recuperación. Trabaje junto con su proveedor para diseñar un plan de ejercicios en casa que contribuya a reducir el dolor.