¿Qué es la espondilólisis?
La espondilólisis es un defecto o fractura en una o ambas partes con forma de ala de una vértebra. Suele presentarse con mayor frecuencia en las vértebras inferiores de la columna, donde estas estructuras ayudan a mantenerlas en su lugar. Cuando estas partes con forma de ala están ausentes o dañadas, una vértebra puede desplazarse hacia adelante o hacia atrás sobre el hueso que está debajo y, en algunos casos, ejercer presión sobre la médula espinal o una raíz nerviosa.
Este deslizamiento, conocido como espondilolistesis, puede causar dolor de espalda o de nalgas, así como dolor que se irradia desde la parte baja de la espalda hacia una o ambas piernas. También puede provocar entumecimiento o debilidad en una o ambas piernas, aunque a veces no se manifiesta con ningún síntoma.
Las fracturas o defectos en las partes en forma de ala de las vértebras pueden deberse a diversas causas. Algunas personas nacen con una de estas piezas ausente o dañada. Esta parte de la vértebra también puede dañarse al practicar deportes o actividades físicas intensas, sobre todo durante la preadolescencia y la adolescencia. El envejecimiento normal puede debilitar esta parte de la vértebra y provocar fracturas u otros daños.
Tipos de espondilólisis
La espondilólisis se clasifica en los siguientes cinco tipos según el origen de la afección:
- Degenerativa: es el resultado de anomalías congénitas.
- Displásica: se produce por cambios degenerativos en los discos intervertebrales.
- Ístmica: está relacionada con lesiones y fracturas, es el tipo más común de espondilólisis y suele afectar a adolescentes y adultos jóvenes.
- Patológica: es el resultado de enfermedades óseas, infecciones y tumores.
- Traumática: está causada por fracturas agudas en el arco neural.
Causas de la espondilólisis
Las causas de la espondilólisis pueden variar, pero suelen estar relacionadas con el estrés repetido en la columna vertebral por actividades como el levantamiento de pesas, la gimnasia y los deportes de contacto. En algunos casos, la causa es congénita y se debe a una pars interarticularis débil o delgada.
Factores de riesgo de espondilólisis
Los grupos con mayor riesgo de sufrir espondilólisis son las personas con predisposiciones o afecciones genéticas específicas, las que practican determinados deportes y las que sufren estrés repetitivo en la zona lumbar. Las personas que nacen con espina bífida oculta o lordosis lumbar excesiva tienen más probabilidades de desarrollar esta afección. Los deportes de alto contacto que requieren flexiones hacia atrás o giros, como la gimnasia, el fútbol o el levantamiento de pesas, aumentan el riesgo de sufrir hiperextensiones y rotaciones repetitivas, lo que contribuye a la aparición de la espondilólisis. Otros factores de riesgo son los traumatismos, el sobrepeso y la edad avanzada.
Detección y prevención de la espondilólisis
Es fundamental tomar las precauciones adecuadas antes de realizar una actividad física intensa, como calentar y hacer ejercicios de estiramiento, especialmente en el caso de los atletas jóvenes, que aún están creciendo y desarrollando los músculos que sostienen las articulaciones y los huesos. También es esencial utilizar la técnica y el equipo adecuados, mantener una buena postura al sentarse o estar de pie y descansar después de realizar actividades intensas. Si se desarrolla un dolor de espalda persistente debido a una actividad concreta, es posible que el médico recomiende modificarla, utilizar un corsé ortopédico o realizar fisioterapia.
Signos y síntomas de la espondilólisis
Un síntoma de la espondilólisis es un dolor en la zona lumbar que puede variar de leve a intenso. El dolor empeora al inclinarse hacia adelante o al girar la columna vertebral. También es común la rigidez en la zona lumbar, que puede aumentar con la actividad. Otros síntomas posibles son los espasmos musculares, el hormigueo o entumecimiento de las piernas y la dificultad para mantenerse erguido.
Diagnóstico de la espondilólisis
La espondilólisis se diagnostica mediante un examen físico, radiografías, tomografías computarizadas (TC) o resonancias magnéticas. Durante estas pruebas, el doctor buscará deformidades o cambios en la columna vertebral, como fracturas. Además, el doctor puede hacerle preguntas sobre su historial médico y sus actividades para ayudar a confirmar el diagnóstico.
Tratamiento de la espondilólisis
El tratamiento de la espondilólisis comienza con la interrupción de cualquier actividad física que haya podido causar daños en las vértebras o que pueda empeorar el dolor. Para aliviar el dolor, el doctor puede recetarle antiinflamatorios no esteroideos (AINE) o paracetamol. La fisioterapia puede ayudar a fortalecer los músculos del abdomen y la espalda. Si es necesario, bajar de peso también puede ayudar a aliviar los síntomas. En casos de dolor intenso o movimiento vertebral persistente, a veces puede ser necesaria una cirugía.
Los expertos del Departamento de Fisiatría y Rehabilitación de Montefiore Einstein elaborarán con usted y sus médicos un plan de prevención y recuperación personalizado que incluirá fisioterapia y terapia ocupacional, así como técnicas de manejo del dolor sin opioides e inyecciones locales guiadas por rayos X para controlar el dolor.
Vivir con espondilólisis
Vivir con espondilólisis generalmente implica controlar el dolor y evitar actividades que puedan presionar más la columna vertebral. Los síntomas suelen mejorar con reposo, modificación de la actividad, uso de aparatos ortopédicos y fisioterapia. Muchas personas también encuentran alivio realizando cambios en su estilo de vida, como centrarse en desarrollar la musculatura que sirve de apoyo a la zona lumbar, aprender técnicas adecuadas para levantar peso, mantener una postura correcta y seguir una dieta saludable con propiedades antiinflamatorias.