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¿Qué es el insomnio?

El insomnio es una alteración de la calidad, el ritmo y la duración del sueño. Estos trastornos del sueño afectan negativamente a la salud general. Además del insomnio, otros ejemplos de trastornos del sueño son la narcolepsia, el síndrome de las piernas inquietas (SPI) y la apnea del sueño.

Las dificultades relacionadas con el sueño afectan a muchas personas. Si usted, o alguien que conoce, experimenta algún síntoma de insomnio u otros trastornos del sueño, es importante que lo evalúe un proveedor de atención médica o, si es necesario, un médico especializado en medicina del sueño.

Tipos de insomnio

El insomnio se caracteriza por la incapacidad para iniciar o mantener el sueño, o adopta la forma de un despertar matutino donde la persona se despierta varias horas antes y es incapaz de reanudar el sueño. La dificultad para iniciar o mantener el sueño puede manifestarse a menudo como somnolencia diurna excesiva, que se traduce típicamente en un deterioro funcional a lo largo del día.

El insomnio normalmente se clasifica en función de su duración. El crónico dura seis meses o más, el de corta duración dura entre uno y seis meses, y el insomnio transitorio dura un mes o menos. Existen cinco tipos de insomnio:

  1. Insomnio agudo: el insomnio agudo suele durar entre una noche y varias semanas. Se caracteriza por problemas para conciliar el sueño y/o para permanecer dormido.
  2. Insomnio conductual en niños: los niños de tan solo seis meses de edad pueden padecer insomnio conductual infantil, que se observa hasta en un 30 por ciento de los niños, y que consiste en la dificultad para conciliar el sueño por sí solos. Los niños también pueden utilizar tácticas dilatorias o mostrar resistencia a dormirse, o a volver a dormirse tras despertarse durante la noche. Muchos niños presentan una combinación de alguno o de todos estos síntomas.
  3. Insomnio crónico: el insomnio crónico (de larga duración) se produce tres o más noches por semana, dura más de tres meses y no puede explicarse completamente por otro problema de salud.
  4. Insomnio de inicio: el insomnio de inicio se refiere a las personas que experimentan dificultades para iniciar el sueño incluso cuando se sienten preparadas. A menudo se desencadena por cambios en el estilo de vida, malos hábitos (incluido demasiado tiempo frente a la pantalla cerca de la hora de acostarse) u otros factores estresantes de la vida.
  5. Insomnio de mantenimiento: cuando una persona tiene dificultades para permanecer dormido o se despierta demasiado pronto y no puede volver a dormirse, es posible que padezca insomnio de mantenimiento.

Antes de llegar a un diagnóstico de insomnio, el médico descartará otras posibles causas, como otros trastornos del sueño, efectos secundarios de medicamentos, consumo de sustancias, depresión u otra enfermedad previamente no detectada.

El insomnio psicofisiológico crónico (o insomnio “aprendido” o “condicionado”) resulta de un factor estresante combinado con el miedo a no poder dormir. Las personas con esta afección duermen mejor cuando no están en sus propias camas. Los proveedores de atención médica pueden tratar el insomnio crónico con una combinación de medicamentos sedantes-hipnóticos o antidepresivos sedantes, junto con técnicas conductuales para promover un sueño regular.

Causas del insomnio

A medida que las enfermedades crónicas han asumido un papel cada vez más común en la muerte y la enfermedad prematura, ha aumentado el interés en el papel de la salud del sueño en su desarrollo y tratamiento. En particular, la falta de sueño se ha relacionado con una serie de enfermedades y afecciones crónicas, como la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares, la obesidad y la depresión.

Diabetes

Las investigaciones han descubierto que la falta de sueño está relacionada con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. En concreto, la duración y la calidad del sueño se han revelado como factores predictivos de los niveles de hemoglobina A1c, un importante marcador del control de la glucemia. Investigaciones recientes sugieren que optimizar la duración y la calidad del sueño puede ser un medio importante para mejorar el control del del azúcar en sangre en personas con diabetes de tipo 2.

Enfermedad cardiovascular

Se ha observado que las personas con apnea del sueño corren un mayor riesgo de padecer distintas enfermedades cardiovasculares. En particular, la hipertensión, los accidentes cerebrovasculares, las enfermedades coronarias y los latidos irregulares del corazón (arritmias cardiacas) son más frecuentes entre las personas con trastornos del sueño que entre las que no los padecen. Asimismo, la apnea del sueño y el endurecimiento de las arterias (aterosclerosis) parecen compartir algunas características fisiológicas comunes, lo que sugiere que la apnea del sueño puede ser un importante factor predictivo de las enfermedades cardiovasculares.

Obesidad

Las investigaciones de laboratorio han descubierto que la corta duración del sueño provoca cambios metabólicos que pueden estar relacionados con la obesidad. Los estudios epidemiológicos realizados en la comunidad también han revelado una asociación entre la corta duración del sueño y el exceso de peso corporal. Esta asociación se ha observado en todos los grupos de edad, pero ha sido especialmente manifiesta en los niños. Se cree que el sueño en la infancia y la adolescencia es particularmente importante para el desarrollo del cerebro, y que la falta de sueño en los jóvenes puede afectar negativamente a la función de una región del cerebro conocida como hipotálamo, que regula el apetito y el gasto de energía.

Depresión

La relación entre el sueño y la depresión es compleja. Aunque durante mucho tiempo se ha considerado que los trastornos del sueño son un síntoma importante de la depresión, investigaciones recientes han indicado que los síntomas depresivos pueden disminuir una vez que se ha tratado eficazmente la apnea del sueño y se ha restablecido un sueño suficiente. La interrelación entre el sueño y la depresión sugiere que es importante evaluar la suficiencia de sueño de las personas con depresión y vigilar los síntomas de depresión entre las personas con un trastorno del sueño.

Los trastornos del sueño, como el insomnio, también suelen estar relacionados con afecciones médicas, la genética, el envejecimiento, la dieta y horarios irregulares. Cambiar los horarios o el entorno pueden provocar o aumentar el riesgo de padecer insomnio.

Factores de riesgo del insomnio

Algunos factores de riesgo, como el trabajo o el estilo de vida, se pueden cambiar. Pero la edad y los antecedentes familiares no. Entre los factores de riesgo que contribuyen a aumentar el riesgo de desarrollar problemas de sueño como el insomnio encontramos:

  • Edad: el insomnio aparece a cualquier edad, pero las probabilidades de padecerlo aumentan con la edad.
  • Antecedentes familiares y genética: los genes pueden aumentar el riesgo de sufrir insomnio, ya que a veces es hereditario. Los genes también pueden influir a la hora de tener un sueño profundo o ligero.
  • Entorno u ocupación: los siguientes factores pueden alterar su ciclo de sueño-vigilia, un patrón que utiliza su cuerpo para saber cuándo dormir y cuándo estar despierto:
    • Trabajo por turnos o nocturno
    • Ruido o luz durante la noche
    • Temperaturas incómodamente altas o bajas
  • Viajar a menudo a diferentes zonas horarias
  • Estilo de vida: los hábitos aumentan el riesgo de sufrir problemas de sueño.
    • Cambiar a menudo su rutina normal, incluido el horario de sueño.
    • Experimentar interrupciones en el sueño, como despertarse con frecuencia para atención médica a un bebé.
    • Dormir siestas largas durante el día.
    • Realizar muy poca actividad física durante el día.
    • Consumir cafeína, nicotina, alcohol o drogas recreativas.
    • Ver la televisión o usar dispositivos electrónicos cerca de la hora de dormir.
  • Estrés: el estrés o las preocupaciones relacionadas con los estudios o el trabajo, las relaciones, el dinero o la muerte de un ser querido aumentan el riesgo de padecer insomnio. Preocuparse por no dormir lo suficiente y estar pendiente del reloj también aumentan el riesgo de insomnio o lo empeoran.
  • Género: el insomnio es más frecuente en las mujeres que en los hombres. Los cambios hormonales que se producen durante el embarazo y la menopausia suelen causar problemas de sueño.

Cribado y prevención del insomnio

Es posible que le diagnostiquen insomnio si tiene dificultad para conciliar o permanecer dormido al menos tres noches a la semana. El insomnio se considera crónico (de larga duración) cuando se produce tres o más noches a la semana y dura tres meses o más. Su médico puede realizar más pruebas para ver si su insomnio está causando algún otro problema de salud.

Puede ser útil llevar un diario del sueño durante una o dos semanas antes de acudir al médico. A través del diario el médico entenderá los problemas que tiene y si ciertas actividades están afectando a su sueño. Anote a qué hora se acuesta, se despierta y hace la siesta cada día. Anoche también el sueño que siente a lo largo del día, cuándo toma cafeína o alcohol y cuándo hace ejercicio.

El cribado de trastornos del sueño, como el insomnio, implica participar en un estudio del sueño que utiliza sistemas de vigilancia para controlar la duración y la calidad del sueño.

También es posible completar un cuestionario con las siguientes preguntas:

  • En promedio, ¿cuántas horas duerme en un periodo de 24 horas?
  • Durante las últimas dos semanas, ¿cuántos días ha tenido problemas para conciliar el sueño o permanecer dormido?
  • Durante las últimas dos semanas, ¿cuántos días se ha quedado dormido sin querer durante el día?
  • ¿Alguna vez le han dicho que ronca fuerte?
  • ¿Alguien ha observado alguna vez que deja de respirar mientras duerme?

Signos y síntomas del insomnio

Los signos del insomnio son la interrupción del sueño, un ciclo de vigilia irregular y dificultades generales para conciliar el sueño (dormirse y permanecer dormido). Las personas con trastornos del sueño parecen somnolientas e inquietas durante el día.

Las personas con insomnio se despiertan varias horas antes y no pueden volver a dormir. La dificultad para conciliar o mantener el sueño a menudo se manifiesta como una somnolencia diurna excesiva, que se traduce en un deterioro funcional a lo largo del día. Lleve un diario del sueño o un registro de los síntomas de insomnio que esté experimentando. Comparta estas notas con un profesional de la salud.

Si tiene insomnio, podría experimentar varios síntomas diferentes, como:

  • Es posible que permanezca despierto durante mucho tiempo antes de conciliar el sueño. Esto es más común en adultos jóvenes.
  • Quizás solo pueda dormir durante breves periodos de tiempo. Que se despierte a menudo durante la noche o que esté despierto la mayor parte de la noche. Este es el síntoma más frecuente y afecta sobre todo a los adultos mayores.
  • También es frecuente despertarse demasiado pronto por la mañana y no volver a conciliar el sueño.
  • Un sueño de mala calidad puede hacer que se despierte con sensación de falta de sueño y que se sienta somnoliento durante el día. También que tenga problemas para concentrarse en las tareas cotidianas. El insomnio puede hacerle sentir ansioso, deprimido o fácilmente molesto.

Diagnóstico del insomnio

Además de realizar un reconocimiento físico, su médico revisará su historial médico y de sueño. Es posible que también rellene un cuestionario con las siguientes preguntas:

  • En promedio, ¿cuántas horas duerme en un periodo de 24 horas?
  • Durante las últimas dos semanas, ¿cuántos días ha tenido problemas para conciliar el sueño o permanecer dormido?
  • Durante las últimas dos semanas, ¿cuántos días se ha quedado dormido sin querer durante el día?
  • ¿Alguna vez le han dicho que ronca fuerte?
  • ¿Alguien ha observado alguna vez que deja de respirar mientras duerme?

El cribado de los trastornos del sueño como el insomnio suele implicar la participación en un estudio del sueño mediante sistemas de vigilancia para controlar la duración y la calidad del sueño. Estos estudios también sirven para descartar otros trastornos del sueño, como la narcolepsia, el síndrome de piernas inquietas (SPI) y la apnea del sueño. Mediante el uso de electrodos conectados a su cuerpo, los estudios del sueño monitorizan todo su sistema durante una noche completa de sueño, recogiendo los siguientes datos:

  • Frecuencia respiratoria
  • Presión arterial
  • Frecuencia cardíaca
  • Cambios en las ondas cerebrales
  • Movimientos oculares
  • Actividad eléctrica del corazón y los músculos

Otras pruebas diagnósticas que pueden realizarse son:

  • Actigrafía: prueba casera que analiza sus periodos de descanso y actividad, y mide lo bien que duerme. Para ello es necesario llevar un pequeño sensor de movimiento en la muñeca de tres a 14 días.
  • Análisis de sangre: su médico verificará si tiene problemas de tiroides u otras afecciones médicas que puedan afectar el sueño.

Tratamiento del insomnio

Hay medidas que permiten mejorar sus hábitos de sueño. En primer lugar, asegúrese de tener el tiempo suficiente para dormir. Si duerme lo suficiente cada noche, se sentirá más feliz y productivo durante el día.

Otras medidas para mejorar sus hábitos de sueño son:

  • Tener un dormitorio agradable para el sueño. Duerma en un lugar fresco, tranquilo y oscuro. Evite ver la televisión o dispositivos electrónicos, ya que la luz de estas fuentes puede alterar su ciclo de sueño-vigilia.
  • Acuéstese y levántese a la misma hora todos los días, también los fines de semana. De ser posible, evite los turnos de noche, un horario que vaya cambiando u otras cosas que alteren su horario de sueño. Esto puede suponer un reto para padres primerizos o trabajadores por turnos.
  • Evite la cafeína, la nicotina y el alcohol cerca de la hora de acostarse. Aunque el alcohol parece facilitar el sueño, en realidad provoca que el sueño tienda a ser más ligero de lo normal. Esto aumenta la probabilidad de despertarse durante la noche.
  • Realice actividad física regularmente durante el día (al menos cinco o seis horas antes de acostarse). Hacer ejercicio cerca de la hora de acostarse puede dificultar conciliar el sueño.
  • Evite las siestas, especialmente por la tarde. Esto le ayudará a dormir más por la noche.
  • Siga un horario regular de comidas y evite cenar tarde.
  • Limite la cantidad de líquidos que bebe cerca de la hora de acostarse. Esto le ayudará a dormir más tiempo sin tener que ir al baño.
  • Aprenda nuevas formas de controlar el estrés. Siga una rutina que le ayude a relajarse y a desconectarse antes de acostarse. Por ejemplo, lea un libro, escuche música relajante o tome un baño caliente. Su proveedor de atención médica también puede recomendarle otras formas de relajarse, como por medio de masajes, meditación o yoga.
  • Hable con su proveedor de atención médica sobre los medicamentos de venta con o sin receta que alteran el sueño (por ejemplo, algunos medicamentos para el resfriado y las alergias).

Fototerapia

La fototerapia consiste en sentarse frente a una caja de luz, que produce una luz brillante similar a la luz solar. Los visores y las gafas de fototerapia también resultan eficaces. La fototerapia ayuda a ajustar la cantidad de melatonina que su cuerpo necesita producir para restablecer el ciclo de sueño-vigilia.

Para adelantar sus horas de sueño y vigilia, utilice la caja de luz cuando se despierte por la mañana. Esto también le ayudará a reducir la somnolencia diurna. Este método se puede emplear para tratar el trastorno de la fase del sueño-vigilia retrasada, el trastorno del ritmo del sueño-vigilia irregular y el trastorno del desfase horario cuando se viaja hacia el este.

Para retrasar sus horas de sueño y vigilia, utilice la caja de luz al final de la tarde o temprano en la noche. Este método se utiliza para ayudar a tratar el trastorno de la fase del sueño-vigilia adelantada, el trastorno del trabajo por turnos y el trastorno del desfase horario cuando se viaja hacia el oeste.

Entre los efectos secundarios de la fototerapia están la agitación, la fatiga visual, los dolores de cabeza, las migrañas y las náuseas. Consulte a su proveedor de atención médica antes de utilizar la fototerapia si tiene alguna enfermedad ocular o toma medicamentos que le hagan sensible a la luz.

Terapia cognitivo-conductual para el insomnio

La terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I) es un plan de tratamiento de seis a ocho semanas que le ayudará a aprender a conciliar el sueño más rápido y a permanecer dormido durante más tiempo. Generalmente se recomienda como primera opción de tratamiento para el insomnio crónico y puede ser muy eficaz. La TCC-I puede ser realizada por un proveedor de atención médica, un enfermero o un terapeuta; puede hacerlo en persona, por teléfono o en línea. Consta de las siguientes partes:

  • La terapia cognitiva le ayuda a a reducir los nervios por no poder dormir.
  • La terapia de relajación o meditación le enseña a relajarse y a conciliar el sueño más rápido.
  • Con la educación sobre el sueño se aprenden buenos hábitos de sueño.
  • La terapia de restricción del sueño le da una cantidad de tiempo específico para estar en la cama, incluso si no puede dormir durante ese tiempo. Poco a poco, esto le ayuda a dormir mejor cuando se va a acostar. Su tiempo de sueño puede aumentar cuando comience a dormir mejor.
  • La terapia de control de estímulos le ayuda a mantener un ciclo regular de sueño-vigilia para poder relacionar el estar en la cama con dormir. Esto implica acostarse sólo cuando tenga sueño, levantarse de la cama si no puede dormir y usar la cama sólo para dormir y tener actividad sexual.

Medicamentos para dormir

Si tiene problemas para conciliar el sueño o para permanecer dormido, quiere mejorar sus hábitos de sueño y otras terapias no le han ayudado, su proveedor de atención médica le hablará de ciertos medicamentos que le ayuden a dormir. Muchos de ellos tienen efectos secundarios y no deben tomarse a largo plazo.

  • Los agonistas de los receptores de benzodiacepinas son medicamentos como zolpidem, zaleplon y eszopiclona. La ansiedad es uno de sus efectos secundarios. Otros efectos menos frecuentes son reacciones alérgicas graves o realizar actividades mientras se está dormido, como caminar, comer o conducir.
  • Los agonistas de los receptores de melatonina son medicamentos como ramelteón. Los efectos secundarios pueden incluir mareos y fatiga. Algunas personas experimentan efectos secundarios poco comunes al realizar actividades mientras duermen, como caminar, comer o conducir, o pueden tener una reacción alérgica grave.
  • Los antagonistas del receptor de orexina, como el suvorexant, no se recomiendan para personas con narcolepsia . Entre los efectos secundarios poco frecuentes se incluyen la capacidad de realizar actividades mientras se duerme, como caminar, comer o conducir, o la incapacidad de moverse o hablar durante varios minutos al conciliar el sueño o al despertar.
  • Las benzodiacepinas se recetan para el insomnio si otros tratamientos y medicamentos no han funcionado. Hable con su proveedor de atención médica sobre los efectos secundarios de estos medicamentos, que pueden ser mareos, confusión y debilidad muscular. Las benzodiacepinas también pueden interactuar peligrosamente con otros medicamentos. Pueden generar dependencia y sólo deben tomarse durante unas pocas semanas.

Medicamentos y suplementos de venta libre

Informe a su proveedor de atención médica sobre cualquier producto de venta libre que esté tomando.

  • Los productos de venta libre que contienen antihistamínicos se venden como ayudas para dormir. Aunque estos productos pueden causarle sueño, hable con su médico antes de tomarlos, ya que los antihistamínicos pueden ser peligrosos para algunas personas.
  • Los suplementos de melatonina son versiones de laboratorio de la hormona del sueño melatonina. Muchas personas toman estos suplementos de melatonina para mejorar el sueño, pero no están regulados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos como los medicamentos. Por este motivo, las dosis y la pureza de estos suplementos pueden variar de una marca a otra. Hable con su médico sobre cómo encontrar suplementos de melatonina seguros y eficaces, y también sobre los posibles efectos secundarios e interacciones con medicamentos, especialmente si está embarazada o intentando quedar embarazada. En ocasiones los efectos secundarios de la melatonina incluyen somnolencia excesiva, dolores de cabeza, presión arterial alta, presión arterial baja, malestar estomacal y empeoramiento de los síntomas de depresión.
  • Aunque los suplementos dietéticos ayudan a dormir, también tienen riesgos para la salud. Hable con su proveedor de atención médica antes de tomar suplementos dietéticos.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) regula los suplementos dietéticos de acuerdo a una normativa distinta de la que regula los alimentos y medicamentos “convencionales”. En la actualidad, la FDA no revisa los suplementos dietéticos para comprobar su seguridad y eficacia antes de comercializarlos.

Vivir con insomnio

Si tiene problemas para conciliar el sueño o para permanecer dormido, quiere mejorar sus hábitos de sueño y otras terapias no le han ayudado, su proveedor de atención médica le hablará de ciertos medicamentos que le ayuden a dormir. Muchos de ellos tienen efectos secundarios y no deben tomarse a largo plazo.

Algunos medicamentos recetados para tratar otras enfermedades también pueden aumentar el riesgo de desarrollar trastornos del sueño.

  • Los agonistas de los receptores de benzodiacepinas son medicamentos como zolpidem, zaleplon y eszopiclona. La ansiedad es uno de sus efectos secundarios. Otros efectos menos frecuentes son reacciones alérgicas graves o realizar actividades mientras se está dormido, como caminar, comer o conducir.
  • Los agonistas de los receptores de melatonina son medicamentos como ramelteón. Los efectos secundarios pueden incluir mareos y fatiga. Algunas personas experimentan efectos secundarios poco comunes al realizar actividades mientras duermen, como caminar, comer o conducir, o pueden tener una reacción alérgica grave.
  • Los antagonistas de los receptores de la orexina, como el suvorexant, no están recomendados para las personas que padecen {{2}}narcolepsia{{/2}}. Algunos efectos secundarios poco frecuentes son realizar actividades mientras se está dormido, como caminar, comer o conducir, o no poder moverse o hablar durante varios minutos mientras se está durmiendo o despertando.
  • Las benzodiacepinas se recetan para el insomnio si otros tratamientos y medicamentos no han funcionado. Hable con su proveedor de atención médica sobre los efectos secundarios de estos medicamentos, que pueden ser mareos, confusión y debilidad muscular. Las benzodiacepinas también pueden interactuar peligrosamente con otros medicamentos. Pueden generar dependencia y sólo deben tomarse durante unas pocas semanas.

Informe a su proveedor de atención médica sobre cualquier producto de venta libre que esté tomando.

  • Los productos de venta libre que contienen antihistamínicos se venden como ayudas para dormir. Aunque estos productos pueden causarle sueño, hable con su médico antes de tomarlos, ya que los antihistamínicos pueden ser peligrosos para algunas personas.
  • Los suplementos de melatonina son versiones de laboratorio de la hormona del sueño melatonina. Muchas personas toman estos suplementos de melatonina para mejorar el sueño, pero no están regulados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos como los medicamentos. Por este motivo, las dosis y la pureza de estos suplementos pueden variar de una marca a otra. Hable con su médico sobre cómo encontrar suplementos de melatonina seguros y eficaces, y también sobre los posibles efectos secundarios e interacciones con medicamentos, especialmente si está embarazada o intentando quedar embarazada. En ocasiones los efectos secundarios de la melatonina incluyen somnolencia excesiva, dolores de cabeza, presión arterial alta, presión arterial baja, malestar estomacal y empeoramiento de los síntomas de depresión.
  • Aunque los suplementos dietéticos ayudan a dormir, también tienen riesgos para la salud. Hable con su proveedor de atención médica antes de tomar suplementos dietéticos.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) regula los suplementos dietéticos de acuerdo a una normativa distinta de la que regula los alimentos y medicamentos “convencionales”. En la actualidad, la FDA no revisa los suplementos dietéticos para comprobar su seguridad y eficacia antes de comercializarlos.