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Lesiones del ligamento cruzado posterior (LCP)

¿Qué es una lesión del ligamento cruzado posterior (LCP)?

Una lesión del ligamento cruzado posterior (LCP) es un esguince o desgarro de este ligamento. El LCP es una banda de tejido que atraviesa el centro de la articulación de la rodilla y conecta el fémur con el hueso de la parte inferior de la pierna. El LCP mantiene la rodilla estable cuando esta se mueve hacia adelante o hacia atrás.

Un golpe directo en la rodilla puede lesionar el LCP. Por ejemplo, esto sucede en accidentes automovilísticos, cuando la rodilla flexionada golpea contra el tablero. También es una lesión frecuente en deportes como el fútbol americano, el fútbol o el esquí. Además, el LCP puede lesionarse si usted cae sobre su rodilla flexionada con el pie o los dedos doblados hacia abajo, o si se golpea la parte delantera de la rodilla.

El LCP también puede lesionarse si usted estira o endereza la rodilla más allá de sus límites normales (es decir, si hiperextiende la rodilla).

Tipos de lesiones del ligamento cruzado posterior (LCP)

Las lesiones del ligamento cruzado posterior se clasifican según su gravedad. Una lesión de grado 1 es un desgarro parcial del ligamento con un ligero estiramiento o tracción, pero la articulación de la rodilla permanece estable. Una lesión de grado 2 es un desgarro parcial del ligamento con inestabilidad o laxitud articular. La categoría más grave es una lesión de grado 3, cuando el ligamento se rompe completamente con una inestabilidad significativa.

Causas de las lesiones del ligamento cruzado posterior (LCP)

Las causas comunes de las lesiones del LCP son los traumatismos contundentes, como caerse sobre la rodilla o recibir un golpe que comprime la articulación. La torsión rápida o la hiperextensión de la rodilla también pueden provocar lesiones.

Factores de riesgo de las lesiones del ligamento cruzado posterior (LCP)

Los atletas que practican deportes de alto impacto como el rugby, el esquí, el fútbol americano o el fútbol tienen un mayor riesgo de sufrir una lesión del LCP. Cualquier actividad que implique riesgo de caer de manera abrupta o descoordinada sobre la rodilla o de sobreextender la articulación aumenta las probabilidades de lesión. La edad, la falta de estado físico y el uso de calzado con poca sujeción también incrementan el riesgo.

Detección y prevención de las lesiones del ligamento cruzado posterior (LCP)

Las técnicas de seguridad adecuadas al practicar deportes, como usar equipo de protección y entrar en calor adecuadamente antes de la actividad física, son esenciales para prevenir lesiones del LCP. También es crucial abordar cualquier desequilibrio postural que pueda causar una tensión excesiva en la articulación.

Signos y síntomas de las lesiones del ligamento cruzado posterior (LCP)

Una lesión del LCP puede causar hinchazón, dolor, sensibilidad y rigidez alrededor de la rodilla. Varias horas después de la lesión, el dolor puede intensificarse y el movimiento de la rodilla puede volverse más difícil. También pueden aparecer hematomas y una sensación de inestabilidad, como si la rodilla se doblara o cediera.

Diagnóstico de las lesiones del ligamento cruzado posterior (LCP)

El médico lo examinará y le hará preguntas sobre su historial médico. También le preguntará cómo se lesionó la rodilla y qué síntomas presentó en ese momento. Le revisará cuidadosamente la rodilla y la pierna para detectar hinchazón y presionará suavemente en áreas específicas para identificar los puntos más sensibles. Luego le moverá la rodilla y la pierna de distintas maneras para evaluar su estabilidad. Además, examinará el resto de la pierna para asegurarse de que haya flujo sanguíneo y funcionalidad adecuados, y de que no existan otras lesiones por encima o por debajo de la rodilla. Es posible que necesite pruebas como rayos X o una resonancia magnética (RM) para confirmar el diagnóstico.

Tratamiento de las lesiones del ligamento cruzado posterior (LCP)

El tratamiento dependerá de la gravedad de la lesión y de si otras partes de la rodilla están lesionadas.

  • Las lesiones leves o de grado 1 y las moderadas o de grado 2 generalmente pueden tratarse en casa bajo la supervisión de un médico. Muchas personas logran retomar la actividad física después de 4 a 6 meses. Para favorecer la recuperación, suelen recomendarse las siguientes medidas:
    • Aplique hielo o una compresa fría sobre la rodilla durante 10 a 20 minutos cada 1 o 2 horas mientras esté despierto, durante los primeros 3 días después de la lesión o hasta que la hinchazón disminuya. Coloque un paño fino entre el hielo y la piel.
    • Mientras se aplica hielo y cuando esté sentado o acostado, apoye la pierna sobre una almohada durante aproximadamente 3 días después de la lesión. Procure mantener la rodilla por encima del nivel del corazón. Esto ayudará a reducir la hinchazón.
    • Tome medicamentos antiinflamatorios para aliviar el dolor y la hinchazón, como ibuprofeno (Advil, Motrin) o naproxeno (Aleve). Use estos fármacos con precaución y siga siempre las instrucciones de la etiqueta.
    • Siga las indicaciones de su médico respecto a la cantidad de peso que puede apoyar sobre la pierna y la forma correcta de usar muletas, si fuera necesario.
    • Si su médico lo indica, utilice una férula para proteger y estabilizar la rodilla durante la recuperación, siguiendo sus indicaciones.
    • Realice estiramientos o ejercicios de fortalecimiento según las indicaciones de su médico.
  • Las lesiones graves o de grado 3 pueden requerir muletas y el uso de una rodillera articulada. Después de unos 9 meses, muchas personas pueden volver a la actividad física. Un desgarro grave puede requerir cirugía. Sin embargo, esta no suele realizarse a menos que también se lesionen otras partes de la rodilla, como el ligamento colateral medial (LCM) o el menisco.

Es posible que el médico le recomiende fisioterapia para aumentar el rango de movimiento y fortalecer los músculos. Los expertos del Departamento de Fisiatría y Rehabilitación de Montefiore Einstein crearán un plan de tratamiento individualizado para ayudarlo con la recuperación, los síntomas y la reparación.