¿Qué es la holoprosencefalia?

Las deformidades y anomalías del cráneo y del cerebro suelen ser congénitas, y en muchos casos genéticas, excepto en casos de traumatismo. El rango de gravedad de las enfermedades, trastornos y anomalías en el desarrollo del cráneo, el cerebro y la columna va de fácilmente tratables a mortales. Las pruebas y los exámenes genéticos durante el embarazo pueden ayudar a la detección temprana de anomalías congénitas.

La holoprosencefalia es un trastorno causado por la incapacidad del prosencéfalo (el cerebro anterior del embrión) para dividirse adecuadamente en los lóbulos dobles de los hemisferios cerebrales. El resultado es una estructura cerebral de un solo lóbulo y graves defectos craneales y faciales. En la mayoría de los casos, las malformaciones son tan graves que los bebés mueren antes de nacer. En casos menos graves, los bebés nacen con un desarrollo cerebral normal o casi normal y deformidades faciales que pueden afectar los ojos, la nariz y el labio superior.

La holoprosencefalia se clasifica en tres grupos. La forma alobar,en la que el cerebro no se ha dividido en absoluto, generalmente se asocia con deformidades faciales graves. En la semilobar,los hemisferios del cerebro se han dividido sólo un poco. Es una forma intermedia del trastorno. La lobar, en la cual hay evidencia considerable de la separación de los hemisferios cerebrales, es la forma menos grave de la holoprosencefalia. En algunos casos de holoprosencefalia lobar, el cerebro del bebé podría estar casi completamente desarrollado.

La anomalía facial que se considera menos grave es el labio hendido medio (agenesia premaxilar). La más grave es la ciclopía, una anomalía caracterizada por un solo ojo ubicado en el área donde normalmente se encuentra la raíz de la nariz, y por la ausencia de nariz o una probóscide (nariz de forma tubular) ubicada encima del ojo. La anomalía facial menos común es la etmocefalia, en el que una probóscide separa los ojos, que están muy cerca uno del otro. La cebocefalia, otra anomalía facial, se caracteriza por una nariz pequeña y aplanada con una única fosa nasal situada debajo de ojos incompletos o subdesarrollados y que están más juntos de lo normal.

Tipos de holoprosencefalia

La holoprosencefalia es una anomalía del desarrollo cerebral en la que el cerebro no se divide correctamente en hemisferios derecho e izquierdo. La afección también puede afectar al desarrollo de la cabeza y la cara. Existen cuatro tipos de holoprosencefalia, que se distinguen según su gravedad. De más a menos grave, los cuatro tipos son:

  • Holoprosencefalia alobar, que se presenta cuando el cerebro de un bebé no está dividido en dos hemisferios y le faltan las estructuras de la línea media.
  • Semilobar, cuando el prosencéfalo no está completamente dividido, sino sólo parcialmente.
  • Lobar, cuando el cerebro se ha separado en dos hemisferios, pero la división es incompleta.
  • Variante interhemisférica media, que se presenta cuando hay una separación incompleta de los hemisferios cerebrales de la línea media con la ausencia del cuerpo calloso o del haz de nervios que conecta los dos hemisferios cerebrales.

Causas de la holoprosencefalia

Las causas de la holoprosencefalia son diversas; entre ellas, están la exposición ambiental a teratógenos (factores que causan malformaciones en los embriones) en el embarazo temprano, anomalías cromosómicas (la más frecuente es la trisomía 13) y mutaciones genéticas. La mayoría de las mutaciones no tienen una causa genética reconocida.

Factores de riesgo de la holoprosencefalia

Los siguientes factores de riesgo están presentes en los padres con mayor probabilidad de tener un hijo biológico diagnosticado con holoprosencefalia:

  • Exposición a teratógenos: los teratógenos, que se encuentran comúnmente en el etanol, el ácido retinoico y las toxinas de moho presentes en los alimentos, pueden causar defectos de nacimiento y problemas en el desarrollo fetal.
  • Diabetes: se han demostrado vínculos entre la holoprosencefalia y los padres con diabetes tipo 1 o tipo 2 antes del embarazo.
  • Deficiencia de folato: se recomienda a la mayoría de las mujeres embarazadas que aumenten su ingesta de folato (o ácido fólico) para favorecer el desarrollo saludable del feto. Esta forma natural de la vitamina B9 es especialmente importante para el desarrollo de la columna vertebral y el cerebro del feto.

Detección y prevención de la holoprosencefalia

Dado que los problemas genéticos (que suelen ser la causa de la holoprosencefalia) son hereditarios, no existen medidas para prevenir esta anomalía. Puede resultar útil hablar con su médico sobre la posibilidad de hacerse pruebas genéticas antes del embarazo para identificar los factores de riesgo que puedan estar presentes.

Signos y síntomas de la holoprosencefalia

Las malformaciones asociadas a la holoprosencefalia son el resultado de una división incompleta del prosencéfalo que afecta tanto al prosencéfalo como a la cara. Se describen tres rangos de gravedad creciente: la lobar, semilobar y alobar. También se ha descrito otro subtipo más leve de holoprosencefalia llamado variante interhemisférica media (MIHF) o sintelencefalia. En la mayoría de los casos, se observan anomalías faciales, como ciclopía, probóscide, labio/paladar hendido medio o bilateral en formas graves, hipotelorismo ocular o incisivo central maxilar único medical en formas menores. Estos últimos defectos de la línea media pueden ocurrir sin las malformaciones cerebrales y, en estos casos, se denominan microformas. Los niños con holoprosencefalia tienen muchos problemas médicos: retraso del desarrollo y dificultades para alimentarse, epilepsia e inestabilidad de la temperatura, la frecuencia cardiaca y la respiración. También, suelen desarrollar trastornos endocrinos como la diabetes insípida, la hipoplasia suprarrenal, el hipogonadismo, la hipoplasia tiroidea y la deficiencia de la hormona del crecimiento.

Diagnóstico de la holoprosencefalia

La holoprosencefalia es la malformación congénita más común que afecta al prosencéfalo y la cara de los bebés nacidos con vida y que suele formarse entre el día 18 y el 28 de gestación. La holoprosencefalia se diagnostica normalmente en un recién nacido mediante pruebas de diagnóstico por imagen, como una ecografía de la cabeza (una prueba que toma fotografías o video de los órganos internos), una resonancia magnética (una exploración cerebral indolora y sin radiación que toma imágenes de las estructuras y los tejidos del cerebro del niño) o una tomografía computarizada de la cabeza (se producen imágenes en 3D mediante rayos X).

En las primeras etapas del embarazo, los padres pueden optar por trabajar con sus proveedores para realizar pruebas genéticas (análisis cromosómicos, citogenéticos y moleculares) para detectar cualquier problema cromosómico o genético.

Tratamiento de la holoprosencefalia

En sus formas más graves, la holoprosencefalia es letal; en las formas más leves, es posible una supervivencia prolongada, pero puede requerir atención especializada a largo plazo. Si bien no existe un protocolo de tratamiento estándar ni una cura para la holoprosencefalia, los síntomas pueden tratarse de forma individual. Las opciones pueden incluir cirugía plástica o reconstructiva (normalmente para rasgos faciales, labio leporino o paladar hendido), terapia ocupacional o física, medicamentos (para tratar afecciones como convulsiones y desequilibrios hormonales de la glándula pituitaria) o la colocación de una derivación ventriculoperitoneal para tratar la acumulación de líquido en el cerebro.

Vivir con holoprosencefalia

La expectativa de vida depende del tipo de diagnóstico de holoprosencefalia. Algunos bebés con formas graves nacen sin vida o viven solo hasta los seis meses. Alrededor de la mitad de los pacientes diagnosticados con holoprosencefalia lobar o semilobar que tienen órganos sanos pueden vivir hasta un año. Aquellos con casos leves pueden vivir hasta la edad adulta. El cuidado de un niño con holoprosencefalia requiere diligencia y trabajo con un equipo de profesionales médicos, como médicos de atención primaria, cirujanos y fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales. Además, deben realizarse evaluaciones periódicas y administrarse los medicamentos recetados.

Para comprender mejor su diagnóstico y contribuir a una investigación de vanguardia, considere la posibilidad de participar en un ensayo clínico para que médicos y científicos puedan aprender más sobre las causas, los síntomas, el tratamiento y la prevención de esta enfermedad. La investigación clínica utiliza voluntarios humanos para ayudar a los investigadores a aprender más sobre un trastorno y, tal vez, a encontrar mejores formas de detectar, tratar o prevenir enfermedades de manera segura.

Se necesitan voluntarios (tanto sanos o con alguna afección o enfermedad), de todas las edades, sexos, razas y etnias para garantizar que los resultados del ensayo sean relevantes para la mayor cantidad posible de personas, y que los tratamientos sean seguros y eficaces para todo aquel que los necesite.

Para obtener información sobre cómo participar en investigaciones clínicas, visite NIH Clinical Research Trials and You. Más sobre ensayos clínicos que actualmente buscan participantes en Clinicaltrials.gov.