¿Qué es la disgrafía?

La disgrafía es un trastorno neurológico caracterizado por causar dificultades para escribir. Específicamente, el trastorno hace que la escritura de una persona esté distorsionada o sea incorrecta. En los niños, el trastorno generalmente surge cuando se los introduce por primera vez a la escritura. Escriben letras de tamaño inadecuado o con espaciado incorrecto o escriben palabras con errores, a pesar de recibir instrucciones detalladas.

Una discapacidad de aprendizaje se caracteriza por limitaciones significativas tanto en el funcionamiento intelectual como en el comportamiento adaptativo expresado en las habilidades adaptativas conceptuales, sociales y prácticas. Esta discapacidad suele originarse antes de los 18 años.

Durante la última década, se han realizado cambios importantes en la terminología relacionada con la discapacidad, dando lugar al cambio del nombre “retraso mental” a “discapacidad intelectual”. Aunque esta discapacidad, que tiene un gran impacto en la vida del paciente, a veces es difícil de diagnosticar, la ciencia médica tiene ahora una mejor comprensión de sus causas.

Las discapacidades del aprendizaje son trastornos que afectan a la capacidad para:

  • Comprender o utilizar el lenguaje oral o escrito
  • Hacer cálculos matemáticos
  • Coordinar movimientos
  • Dirigir la atención

Las discapacidades del aprendizaje aparecen en niños muy pequeños, pero por lo general no se detectan hasta que alcanzan la edad escolar. Las discapacidades del aprendizaje pueden ser afecciones de por vida con una variedad de impactos y necesidades de adaptación.

Algunas personas pueden presentar varias discapacidades del aprendizaje superpuestas, por ejemplo, es frecuente la superposición con diagnósticos de trastorno por déficit de atención (TDA) y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Otras personas pueden tener un problema de aprendizaje único y aislado que tiene un impacto menor en sus vidas.

Existe cierta incidencia de discapacidades del aprendizaje en adultos, como la dislexia que se inicia en la edad adulta. Esta suele presentarse después de una lesión cerebral o demencia. Sin embargo, algunos adultos con dislexia nunca fueron diagnosticados de este trastorno siendo niños o adolescentes. La dislexia puede ser hereditaria; estudios recientes han identificado una serie de genes que pueden predisponer a una persona a desarrollar dislexia.

Tipos de disgrafía

Existen cinco tipos de disgrafía con diversos síntomas:

  1. Disgrafía disléxica: letra poco legible, especialmente en trabajos escritos espontáneos
  2. Disgrafía motora: problemas con la motricidad fina, mala caligrafía
  3. Disgrafía espacial: problemas con la capacidad visoespacial, lo que causa una letra poco legible al escribir de forma espontánea y copiar
  4. Disgrafía fonológica: problemas para deletrear palabras desconocidas o pronunciar fonéticamente palabras irregulares
  5. Disgrafía léxica: problemas para escribir palabras irregulares, según los patrones de correspondencia entre sonidos y letras

Causas de la disgrafía

Se cree que la mayoría de las discapacidades del desarrollo están causadas por una compleja combinación de factores. Estos factores son la genética, la salud y el comportamiento de los progenitores (como fumar y beber) durante el embarazo, complicaciones durante el parto, infecciones de la madre durante el embarazo o del bebé en una etapa muy temprana de su vida, y la exposición de la madre o el niño o la niña a niveles elevados de toxinas ambientales, como el plomo. En algunas discapacidades del desarrollo, como el síndrome de alcoholismo fetal, cuya causa es el consumo de alcohol durante el embarazo, se conoce el origen. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la causa sigue siendo desconocida.

Generalmente, los casos de la disgrafia en adultos se producen después de algún trauma. Se desconoce la causa del trastorno, pero en los adultos suele asociarse con daños en el lóbulo parietal del cerebro.

Factores de riesgo de la disgrafía

Se cree que la mayoría de las discapacidades del desarrollo están causadas por una compleja combinación de factores. Estos factores son la genética, la salud y el comportamiento de los padres (como fumar y beber) durante el embarazo, complicaciones durante el parto, infecciones de la madre durante el embarazo o del bebé en etapa muy temprana de su vida y la exposición de la madre o el niño a niveles elevados de toxinas ambientales, como el plomo.

Las discapacidades del desarrollo comienzan en cualquier momento durante el periodo de desarrollo y, por lo general, duran toda la vida de una persona. La mayoría de las discapacidades del desarrollo comienzan antes de que nazca el bebé, pero algunas pueden presentarse después del nacimiento debido a una lesión, infección u otros factores.

Detección y prevención de la disgrafía

Los proveedores de atención médica pueden desempeñar un papel importante en la colaboración con las escuelas para ayudar a un niño o niña con trastornos del aprendizaje u otras discapacidades a obtener los servicios especiales que necesita. La American Academy of Pediatrics (AAP) ha creado un informe que describe las funciones que pueden desempeñar los proveedores de atención médica para ayudar a los niños con discapacidades, incluidos los trastornos del aprendizaje:

  • Identificar a los niños que necesitan intervención temprana o servicios de educación especial
  • Compartir información relevante con el equipo de intervención temprana o el personal escolar
  • Reunirse con el equipo de intervención temprana o el personal de la escuela y los padres o tutores
  • Usar la intervención temprana o la información escolar en planes de tratamiento o en el diagnóstico médico
  • Trabajar dentro de un programa de intervención temprana, en una escuela o en una clínica de salud escolar
  • Trabajar a nivel administrativo para mejorar el funcionamiento escolar en torno a niños con necesidades especiales

Los evaluadores pueden realizar pruebas de disgrafía para valorar la mecánica, la temática y las habilidades motoras finas involucradas en la escritura. Además, pueden evaluar las habilidades caligráficas del niño analizando muestras que haya completado como parte de la evaluación.

Signos y síntomas de la disgrafía

Los niños diagnosticados con disgrafía escriben con letra de tamaño y espaciado inadecuados o escriben palabras incorrectas o con errores, a pesar de recibir instrucciones detalladas. Por ejemplo, podrían escribir "chico" en lugar de "niño".

El trastorno de disgrafía suele coexistir con problemas de aprendizaje; sin embargo, por lo general, los niños con disgrafía no tienen problemas sociales ni académicos de otro tipo. Los casos de disgrafia en adultos suelen aparecer después de algún trauma.

Existen cinco tipos de disgrafía con diversos síntomas:

  1. Disgrafía disléxica: letra poco legible, especialmente en trabajos escritos espontáneos
  2. Disgrafía motora: problemas con la motricidad fina, mala caligrafía
  3. Disgrafía espacial: problemas con la capacidad visoespacial, lo que causa una letra poco legible al escribir de forma espontánea y copiar
  4. Disgrafía fonológica: problemas para deletrear palabras desconocidas o pronunciar fonéticamente palabras irregulares
  5. Disgrafía léxica: problemas para escribir palabras irregulares, según los patrones de correspondencia entre sonidos y letras

Diagnóstico de la disgrafía

De manera similar a la dislexia, las pruebas tempranas de disgrafía son útiles para ayudar a su hijo o hija a mantenerse al día en la escuela. Al trabajar con los recursos o especialistas de su escuela, su hijo o hija puede aprender estrategias y herramientas después de una evaluación formal de escritura a mano, que analiza tanto la velocidad como la legibilidad, y la Prueba de Desarrollo de la Integración Visomotora (IVM) de Beery, que evalúa la capacidad de su hijo o hija para integrar las habilidades visuales y motoras necesarias para escribir.

Los niños con trastornos del aprendizaje suelen sentirse frustrados por no poder dominar una materia a pesar de esforzarse mucho y es posible que no se comporten bien, que parezcan indefensos o se retraigan. Los trastornos del aprendizaje también pueden presentarse con trastornos emocionales o de conducta, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o la ansiedad. La combinación de problemas a veces hace que a los niños les resulte especialmente difícil tener un buen desempeño en la escuela. Diagnosticar correctamente cada trastorno es crucial para que los niños puedan recibir el tipo de ayuda adecuado.

Muchos niños pueden tener dificultades en la escuela con algunos temas o habilidades. Cuando se esfuerzan mucho y aun así tienen dificultades con un conjunto específico de habilidades a lo largo del tiempo, podría ser una señal de un trastorno del aprendizaje. Tener un trastorno del aprendizaje significa que un niño o niña tiene dificultades en una o más áreas del aprendizaje, incluso cuando la inteligencia general o la motivación no se ven afectadas.

Los niños que muestran un rendimiento deficiente pueden ser diagnosticados con la misma frecuencia que los que tienen una inteligencia media o superior a la media. Pueden existir discrepancias de un tipo de diagnóstico a otro, con variaciones según el individuo. Las discapacidades del aprendizaje y las deficiencias en el procesamiento de la información pueden dificultar o imposibilitar el aprendizaje y la comunicación.

Tratamiento de la disgrafía

El tratamiento varía y puede centrarse en controlar los movimientos de la escritura y abordar las dificultades de memoria u otros trastornos neurológicos. Algunos médicos recomiendan que las personas con disgrafía utilicen computadoras para evitar los problemas de escritura. Mientras que algunas personas con este trastorno mejoran su capacidad de escritura, en otras persiste este trastorno.

Los niños con trastornos del aprendizaje suelen necesitar ayuda adicional e instrucción especializada. Tener un trastorno del aprendizaje puede hacer que un niño cumpla los requisitos para recibir servicios de educación especial en la escuela. Las escuelas suelen realizar sus propias pruebas para detectar trastornos del aprendizaje a fin de determinar si un niño necesita intervención. Si hay otras preocupaciones sobre el comportamiento o las emociones del niño, es necesaria una evaluación por parte de un profesional de la salud. Los padres, los proveedores de atención médica y la escuela pueden trabajar juntos para buscar las derivaciones y el tratamiento adecuados.

El tratamiento más común para las discapacidades del aprendizaje es la educación especial. Los maestros especialmente capacitados pueden realizar una evaluación formal para comprender el potencial académico e intelectual del niño o niña. También observarán el nivel de rendimiento académico. Una vez completada la evaluación, el enfoque básico es enseñar habilidades de aprendizaje aprovechando sus habilidades y fortalezas mientras se corrigen las discapacidades y debilidades. Otros profesionales, como los terapeutas del habla y el lenguaje, también podrían ser de ayuda. Algunos medicamentos permiten que el niño o niña aprendan mejorando la atención y la concentración. También se pueden utilizar terapias psicológicas.

Vivir con disgrafía

Los niños con discapacidades específicas de aprendizaje son elegibles para recibir los servicios de educación especial o adaptaciones en la escuela según la Ley de Educación para Personas con Discapacidades (IDEA, por sus siglas en inglés).

El El Departamento de Educación de Estados Unidos emitió una carta llamada "Dear Colleague" ofrece aclaraciones tanto a los padres como a los profesionales sobre cómo garantizar una educación de alta calidad para los niños con discapacidades específicas de aprendizaje, como los niños con dislexia, discalculia y disgrafía.

Para comprender mejor su diagnóstico, considere la posibilidad de participar en un ensayo clínico para que médicos y científicos puedan aprender más sobre las discapacidades del aprendizaje y los trastornos relacionados. La investigación clínica se sirve de personas voluntarias que ayudan a los investigadores a aprender más sobre un trastorno y, tal vez, a encontrar mejores formas de detectar, tratar o prevenir enfermedades de manera segura.

Se necesitan voluntarios (tanto sanos o con alguna afección o enfermedad), de todas las edades, sexos, razas y etnias para garantizar que los resultados del ensayo sean relevantes para la mayor cantidad posible de personas, y que los tratamientos sean seguros y eficaces para todo aquel que los necesite.

Para obtener información sobre cómo participar en investigaciones clínicas, visite NIH Clinical Research Trials and YouMás sobre los ensayos clínicos que actualmente buscan participantes en Clinicaltrials.gov.