¿Qué es un esguince de tobillo?
Un esguince de tobillo es una lesión en los tejidos blandos dentro o alrededor de la articulación del tobillo. Se produce cuando los ligamentos se estiran repentinamente más allá de su rango de movimiento normal. Dado que esta articulación está compuesta por muchos huesos pequeños, varios ligamentos la estabilizan. Los esguinces de tobillo suelen implicar una lesión de los ligamentos que recorren el exterior del tobillo. Si estos ligamentos se desgarran, la articulación puede volverse inestable. El esguince de tobillo es una de las lesiones más frecuentes.
Tipos de esguinces de tobillo
Los principales tipos de esguinces de tobillo son los esguinces por inversión (los más frecuentes, cuando el pie gira hacia adentro), los esguinces por eversión (menos frecuentes, cuando el pie gira hacia afuera) y los esguinces de tobillo alto, una lesión de los ligamentos que unen la tibia y el peroné en la parte inferior de la pierna.
- El esguince de tobillo por inversión es el más frecuente y se produce cuando el pie gira hacia adentro, lo que tensiona los ligamentos del tobillo externo.
- El esguince por eversión es menos frecuente y se produce cuando el pie gira hacia afuera, lo que afecta los ligamentos internos del tobillo.
- El esguince de tobillo alto o sindesmótico implica una lesión de los ligamentos que conectan la tibia y el peroné en la parte superior del tobillo. Suele estar causado por un movimiento de torsión.
Causas de los esguinces de tobillo
Los esguinces de tobillo suelen producirse por un giro o torcedura inesperados que estiran en exceso los ligamentos de la articulación. Esta articulación nos permite mover los pies hacia arriba, hacia abajo y hacia los lados. Dado que los pies tienden a girar hacia adentro en lugar de hacia afuera, los tobillos son más propensos a torcerse en esa dirección. Por ejemplo, si una persona aterriza sobre el pie en una posición inestable después de un salto, es probable que se lesione los ligamentos que recorren la parte exterior del tobillo (ligamentos externos o laterales). Los ligamentos internos o mediales son menos propensos a estirarse en exceso.
Algunas personas tienen ligamentos muy débiles, lo que las hace más propensas a sufrir esguinces. Lo mismo ocurre con quienes tienen un arco del pie alto o debilidad muscular. Los atletas también corren un mayor riesgo, ya que una cuarta parte de las lesiones deportivas son roturas de los ligamentos externos del tobillo. Estas lesiones suelen ocurrir en personas que practican deportes como el voleibol, el baloncesto o el fútbol.
Factores de riesgo de los esguinces de tobillo
Las personas con lesiones previas de tobillo tienen mayor riesgo de sufrir un nuevo esguince en los próximos años. El riesgo es especialmente alto cuando las articulaciones se someten a una tensión excesiva, como al jugar al fútbol o al baloncesto.
Una o dos de cada diez personas que sufren un esguince de tobillo grave presentan inestabilidad crónica hasta seis meses después del esguince. Las personas con inestabilidad crónica de tobillo son más propensas a sufrir una nueva torcedura y esguince.
La inestabilidad crónica del tobillo y las torceduras y esguinces frecuentes también pueden aumentar el desgaste del cartílago de la articulación del tobillo, el tejido liso que recubre y protege las articulaciones. Un daño excesivo del cartílago puede provocar osteoartritis.
El riesgo de sufrir un esguince se puede reducir usando zapatos con buen soporte, amortiguación y soporte para el arco del pie, y evitando terrenos irregulares siempre que sea posible. Además, los ejercicios que mejoran el equilibrio y la coordinación pueden ser útiles.
Detección y prevención de los esguinces de tobillo
Algunas personas se benefician del uso de vendajes o tobilleras cuando practican deportes, ya que ayudan a estabilizar el tobillo y a prevenir nuevas lesiones. También suele utilizarse un tipo especial de cinta, llamada cinta kinesiológica, que es muy elástica y flexible, y que se cree que estimula los músculos y los nervios con el movimiento.
Los ejercicios de fuerza y coordinación son especialmente adecuados para prevenir la inestabilidad crónica del tobillo. Estos ejercicios suelen requerir semanas o incluso meses para estabilizar las estructuras articulares. Los ejercicios habituales consisten en practicar el equilibrio sobre una tabla inestable (una superficie que se inclina con facilidad), apoyándose en una sola pierna y corrigiendo constantemente la postura ante los movimientos de la tabla. Esto entrena el pie y los ligamentos para resistir diversas tensiones y movimientos, lo que ayuda a alargar los músculos y aumentar la estabilidad del tobillo.
Signos y síntomas de un esguince de tobillo
Los síntomas de un esguince de tobillo son dolor, hinchazón, hematomas, incapacidad para soportar peso en la zona afectada, inestabilidad o debilidad de la articulación y disminución del rango de movimiento.
Cuando se tuerce un tobillo, los ligamentos se estiran excesivamente y, en el peor de los casos, se rompen. También pueden romperse pequeños vasos sanguíneos, lo que genera hinchazón alrededor de la articulación.
Los esguinces se clasifican en distintos grados según la gravedad:
- El esguince más común y menos grave es el leve (grado I). En este tipo de esguince, los ligamentos se estiran, pero no se desgarran, y el tobillo permanece estable.
- Un esguince moderado (grado II) es una lesión más grave y dolorosa. Uno o más ligamentos están parcialmente desgarrados, la articulación presenta cierta inestabilidad y el movimiento es limitado.
- Un esguince grave (grado III) implica el desgarro de uno o más ligamentos, lo que produce inestabilidad en el tobillo y dificulta el movimiento del pie.
Si puede apoyar el pie y caminar inmediatamente después de torcerse el tobillo, es poco probable que se haya roto algo. Si los ligamentos solo se han estirado ligeramente, generalmente podrá mover el pie con normalidad después de unos días. Pero incluso los esguinces de tobillo leves pueden ser dolorosos.
Diagnóstico de un esguince de tobillo
Para diagnosticar un esguince, el doctor revisará sus síntomas e historial médico antes de examinar físicamente la zona afectada. También se pueden llevar a cabo pruebas como radiografías, tomografías computarizadas (TC) y resonancias magnéticas (RM) para descartar otras posibles causas de la lesión.
El médico le preguntará por el accidente y por los síntomas que presenta. Luego, le examinará el pie y comprobará la gravedad de la lesión. Se puede indicar una radiografía para descartar una fractura o rotura.
Si los síntomas del esguince de tobillo no mejoran después de unos días, podría tener un ligamento roto. Se podría realizar una resonancia magnética, que facilita la visualización de los ligamentos y el tejido circundante en comparación con las radiografías.
Tratamiento de un esguince de tobillo
Luego de un esguince, el tobillo se hincha y empieza a doler rápidamente. Para reducir estos síntomas, mantenga el pie elevado, enfríe el tobillo aplicando hielo y envuélvalo con una venda de compresión para ejercer una presión suave. Estas medidas suelen ser suficientes para aliviar lesiones leves de tobillo.
Después de unos días, se puede estabilizar el pie con un vendaje ajustado o una férula. Si hay mucha hinchazón, también puede ser útil un yeso temporal.
Hay buenas razones para comenzar ejercicios suaves al inicio de la recuperación y evitar mantener el pie inmóvil durante demasiado tiempo. La cirugía rara vez es necesaria, incluso en esguinces de tobillo con uno o más ligamentos desgarrados.
El equipo de expertos de Montefiore Einstein probablemente recomendará:
- Physical therapy
- Manejo del dolor sin narcóticos
- Programas de ejercicios en casa
Vivir con un esguince de tobillo
La mayoría de los esguinces de tobillo sin rotura de ligamentos sanan después de dos semanas. Es probable que el dolor desaparezca incluso si no puede apoyar todo el peso sobre el pie.
Si los ligamentos se desgarran total o parcialmente, el tobillo puede tardar semanas en recuperar su estado normal. En personas con lesiones de ligamentos más graves, el tobillo puede tardar de dos a tres años en recuperar la fuerza y la movilidad que tenía antes de la lesión.