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Encefalomielitis aguda diseminada

¿Qué es la encefalomielitis aguda diseminada?

La encefalomielitis aguda diseminada (EMAD) es un trastorno neurológico que se caracteriza por ataques breves pero generalizados de inflamación (hinchazón) en el cerebro y la médula espinal que dañan la mielina. La mielina es la capa protectora blanquecina que recubre los nervios y ayuda a la transmisión de señales eléctricas. La EMAD suele aparecer tras una infección viral o bacteriana y, a veces (raramente), después de una vacunación. A veces se diagnostica erróneamente como el primer ataque grave de esclerosis múltiple, ya que los síntomas y la apariencia del daño en la sustancia blanca son a veces similares. La EMAD puede ser una afección autoinmune, en la que el sistema inmunitario del organismo identifica y ataca por error a células y tejidos sanos.

Las enfermedades neuroinmunológicas son trastornos que afectan tanto al sistema nervioso como al sistema inmunitario. Estas enfermedades pueden ser resultado de una respuesta autoinmune, en la que el sistema inmunitario ataca a las células sanas del sistema nervioso, o de una respuesta inmunitaria a una infección o un cáncer subyacentes.

Las infecciones y otros trastornos que afectan al cerebro y a la médula espinal pueden activar el sistema inmunitario, y provocar una inflamación que produce una variedad de síntomas y, en casos extremos, daño cerebral, accidente cerebrovascular o incluso la muerte.

Tipos de encefalomielitis aguda diseminada

La encefalomielitis aguda diseminada (EMAD) se diagnostica a veces erróneamente como un ataque de esclerosis muscular (EM), ya que los síntomas pueden ser similares. Mientras que las personas con EM tienen muchos episodios a lo largo del tiempo, los pacientes con EMAD tienen un solo episodio que puede durar de unas pocas semanas a unos meses.

Causas de la encefalomielitis aguda diseminada

Las enfermedades neuroinmunológicas son trastornos neurológicos causados por inflamación o autoinmunidad. Estas enfermedades afectan a varios sistemas del organismo, provocando distintos tipos de síntomas, como debilidad, problemas para caminar, y dificultad para hablar, deglutir o masticar.

No se comprenden con exactitud las causas de las afecciones neuroinmunológicas, pero las investigaciones sugieren que pueden ser el resultado de una respuesta inmunitaria anormal que ataca a los propios tejidos y a las células del organismo, también al sistema nervioso. Entre los factores que estarían contribuyendo al desarrollo de estas afecciones se encuentran la predisposición genética, las infecciones virales o bacterianas, los desencadenantes ambientales y la exposición a toxinas.

La EMAD suele aparecer tras una infección viral o bacteriana y, a veces (raramente), después de una vacunación. En ocasiones, se diagnostica erróneamente como el primer ataque grave de esclerosis múltiple, ya que los síntomas y la apariencia del daño en la sustancia blanca son a veces similares. La EMAD puede ser una afección autoinmune, en la que el sistema inmunitario del organismo identifica y ataca por error a células y tejidos sanos.

Factores de riesgo de la encefalomielitis aguda diseminada

La EMAD se presenta en personas de cualquier edad, pero es más frecuente en niños pequeños. El riesgo de desarrollar EMAD depende de algunos factores, como la genética, la exposición a organismos infecciosos, la exposición a vacunas y una pigmentación más clara de la piel. Todos los grupos étnicos son susceptibles de desarrollarla, y la enfermedad se da en todo el mundo.

Detección y prevención de la encefalomielitis aguda diseminada

El principal procedimiento de detección de la EMAD es un escáner cerebral (resonancia magnética). Para determinar si hay una infección en el líquido cefalorraquídeo, el médico realiza una punción lumbar, también llamada punción raquídea. Entre los tipos de infección se incluyen la meningitis o la encefalitis. Si las convulsiones son un síntoma, se realiza un electrocardiograma (EEG). La EMAD suele ser consecuencia de una vacunación o una infección viral, por lo que no existen medidas preventivas.

Signos y síntomas de la encefalomielitis aguda diseminada

La EMAD puede ser una afección autoinmune, en la que el sistema inmunitario del organismo identifica y ataca por error a células y tejidos sanos. Los síntomas son:

  • Pérdida de la visión en uno o ambos ojos debido a la inflamación del nervio óptico.
  • Debilidad que puede ser grave.
  • Dificultad para coordinar movimientos intencionados (voluntarios), como caminar.
  • Aparición rápida de fiebre
  • Náuseas y vómitos
  • Confusión y dolor de cabeza
  • Entumecimiento u hormigueo
  • Convulsiones
  • Cierto grado de alteración de la conciencia, quizás tan grave como el coma

Diagnóstico de encefalomielitis aguda diseminada

Los médicos primero descartarán infecciones virales antes de realizar una punción lumbar (punción espinal) para determinar si un paciente tiene EMAD. Después de la punción lumbar, el equipo neurológico analiza el líquido cefalorraquídeo (LCR) para detectar un exceso de glóbulos blancos. Por medio de la realización de una resonancia magnética los médicos pueden detectar daños cerebrales y descartar otras infecciones.

Tratamiento de la encefalomielitis aguda diseminada

El objetivo del tratamiento para la EMAD es suprimir el sistema inmunitario y la inflamación cerebral mediante medicamentos antiinflamatorios como los corticosteroides. Algunas personas necesitan recambio plasmático (plasmaféresis) o tratamiento con inmunoglobulinas. La mayoría de las personas con EMAD se recuperan a los pocos días del tratamiento, y muchas se recuperan por completo en seis meses. En raras ocasiones, la enfermedad resulta mortal.

Vivir con encefalomielitis aguda diseminada

La EMAD presenta síntomas similares a los de la esclerosis múltiple (EM). Los pacientes con EMAD experimentan pérdida de visión y equilibrio, debilidad muscular y entumecimiento. La diferencia radica en que los ataques de EMAD no se repiten, mientras que la EM implica muchos ataques a lo largo de la vida.

La EMAD suele requerir una hospitalización una a dos semanas para reducir la inflamación y detener el ataque del sistema inmunológico.

La mayoría de las personas diagnosticadas con EMAD se recuperan completamente en un período de cuatro a seis semanas, pero los síntomas a veces persisten hasta un año. En algunos casos, se presentan efectos duraderos, como debilidad muscular o daños en la visión.

Si desea comprender mejor su diagnóstico, considere participar en un ensayo clínico para que médicos y científicos puedan obtener más información sobre usted y su enfermedad. La investigación clínica se sirve de personas voluntarias que ayudan a los investigadores a aprender más sobre un trastorno y, tal vez, a encontrar mejores formas de detectar, tratar o prevenir enfermedades de manera segura.

Se necesitan voluntarios (tanto sanos o con alguna afección o enfermedad), de todas las edades, sexos, razas y etnias para garantizar que los resultados del ensayo sean relevantes para la mayor cantidad posible de personas, y que los tratamientos sean seguros y eficaces para todo aquel que los necesite.

Para obtener información sobre cómo participar en investigaciones clínicas, visite Clinical Research Trials and You. Más sobre ensayos clínicos que actualmente buscan participantes con EMAD en Clinicaltrials.gov.